La salud visual es fundamental para nuestra calidad de vida. Sin embargo, existen dos enfermedades que pueden comprometerla gravemente: las cataratas y el glaucoma. Ambas condiciones, asociadas al envejecimiento, pueden coexistir en un mismo paciente y, de no ser tratadas a tiempo, pueden llevar a la ceguera.

Como explica la Dra. Nathalie Gamboa, oftalmóloga especialista en glaucoma, es crucial conocer las diferencias entre ambas enfermedades y someterse a chequeos oftalmológicos regulares para prevenir su avance.

Imagen de Paul Diaconu en Pixabay

Cataratas: ceguera reversible

La catarata es la opacidad del cristalino, el lente natural del ojo. Esta condición es inevitable con el paso del tiempo, similar a la aparición de canas. Afortunadamente, la ceguera causada por cataratas es reversible mediante cirugía.

El diagnóstico de cataratas se realiza mediante un examen clínico en la lámpara de hendidura. Una vez detectada, se procede a calcular el lente intraocular que se implantará durante la cirugía para corregir la visión.

Glaucoma: ceguera irreversible

El glaucoma, por su parte, es una enfermedad del nervio óptico que puede llevar a la ceguera irreversible. A diferencia de las cataratas, el glaucoma no afecta a todas las personas, pero existen factores de riesgo que aumentan su probabilidad de aparición, como la edad (mayor de 50 años) y la presión intraocular elevada.

El glaucoma no presenta síntomas en sus etapas iniciales, por lo que es fundamental realizar controles oftalmológicos periódicos para detectarlo a tiempo. Cuando aparecen los síntomas, la enfermedad ya está avanzada y el pronóstico es peor.

Diagnóstico y tratamiento del glaucoma

El diagnóstico del glaucoma requiere exámenes específicos, además del examen clínico. Estos estudios incluyen:

  1. Campo visual: evalúa la visión periférica y central.
  2. Tomografía de coherencia óptica (OCT): analiza la estructura del nervio óptico.
  3. Paquimetría: mide el grosor de la córnea, un factor que puede influir en la medición de la presión intraocular.

La frecuencia de estos exámenes dependerá de cada paciente y del criterio del oftalmólogo, pero se recomienda realizar el campo visual al menos dos veces al año.

El tratamiento del glaucoma busca detener su progresión y evitar la ceguera. Las opciones de tratamiento incluyen:

  • Medicamentos: colirios que reducen la presión intraocular.
  • Láser: la trabeculoplastia selectiva láser es un tratamiento de primera línea que reduce la presión intraocular en un 80% de los casos.

La elección del tratamiento dependerá del tipo y la gravedad del glaucoma, así como de otros factores individuales.

Lea: La importancia de la salud visual y la prevención oftalmológica

La importancia de la prevención

Tanto las cataratas como el glaucoma pueden afectar gravemente la calidad de vida de las personas. Por eso, la prevención es fundamental.

A partir de los 50 años, se recomienda realizar un chequeo oftalmológico completo al menos una vez al año. En caso de tener factores de riesgo para glaucoma, como antecedentes familiares o presión intraocular elevada, la frecuencia de los controles deberá ser mayor.

No esperes a tener síntomas para cuidar tu visión. ¡Agenda tu cita con el oftalmólogo y protege tu futuro!