Además de sus beneficios relacionados con el tratamiento de ciertas enfermedades, el glutatión también ofrece aplicaciones estéticas.

Este compuesto desempeña una función antioxidante y juega diversos roles importantes en el organismo, como la reparación de tejidos, la producción de enzimas y hormonas, el fortalecimiento del sistema inmunitario y su papel clave en la desintoxicación.

El glutatión se puede obtener a través de algunos alimentos y también se puede administrar de diferentes formas, como tópica, oral, intravenosa o inhalada, especialmente cuando sus niveles disminuyen debido a factores como la edad, la mala alimentación o enfermedades.

Es recomendable tomar suplementos para coadyuvar en el tratamiento de algunas afecciones de salud, como el alzhéimer, el párkinson, la psoriasis y el hígado graso, entre otras. También se utilizan con fines cosméticos, para aclarar la piel y combatir el envejecimiento.

¿Qué es el glutatión?

El glutatión es un compuesto compuesto por tres aminoácidos básicos: cisteína, glicina y ácido glutámico. Se produce naturalmente en el hígado y se puede encontrar en alimentos ricos en azufre, como ajo, cebolla, brócoli, coliflor, aguacates, algas marinas y semillas de lino. Sin embargo, el procesamiento de alimentos puede afectar los niveles concentrados de glutatión.

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Factores que empeoran su funcionamiento

Algunos factores, como el insomnio, el estrés y ciertas enfermedades, pueden disminuir la producción natural de glutatión.

Por el contrario, ciertos suplementos, como la curcumina, las vitaminas C y E, la N-acetilcisteína y el selenio, pueden favorecer o aumentar su presencia en el cuerpo.

El glutatión es considerado un antioxidante natural y está involucrado en diversos procesos esenciales para el organismo, incluyendo la reparación de tejidos, la producción de proteínas y el funcionamiento del sistema inmunitario.

Fuente: MejorConSalud