En la búsqueda constante de la «piel perfecta», solemos recurrir a ingredientes potentes como el retinol o el ácido glicólico. Sin embargo, existe un compuesto que ha ganado un lugar privilegiado en las rutinas de cuidado de la piel por su capacidad para abordar múltiples problemas a la vez, siendo notablemente gentil: el ácido azelaico.
Este ingrediente, un ácido dicarboxílico de origen natural (presente en cereales como el trigo, el centeno y la cebada), se ha convertido en el estándar de oro para quienes buscan combatir el acné y las manchas de forma simultánea.
A continuación, exploramos a fondo por qué deberías considerarlo para tu rutina.

¿Qué es el Ácido azelaico y cómo funciona?
A diferencia de los alfahidroxiácidos (AHA) o betahidroxiácidos (BHA), que actúan principalmente exfoliando la superficie de la piel o limpiando los poros, el ácido azelaico destaca por sus propiedades biológicas complejas. No solo exfolia ligeramente, sino que es un potente antiinflamatorio, antibacteriano y regulador de la pigmentación.
Su magia reside en su capacidad para «normalizar» el comportamiento de las células de la piel. Ayuda a que los poros no se obstruyan y a que los melanocitos (las células que producen color) no se sobreexciten tras una inflamación.
El enemigo número uno del acné
El ácido azelaico es una herramienta sumamente eficaz para tratar el acné leve a moderado debido a un enfoque de triple acción:
- Acción bactericida: Actúa eliminando la bacteria Cutibacterium acnes, responsable de las infecciones en los poros, pero sin generar la resistencia que a veces provocan los antibióticos tópicos.
- Propiedades queratolíticas: Ayuda a reducir la producción de queratina, la proteína que puede obstruir los poros y dar lugar a los puntos negros y comedones.
- Poder antiinflamatorio: Es quizás su mayor ventaja. Al reducir la hinchazón y el enrojecimiento de las lesiones activas, acelera el proceso de curación y evita que el grano deje una marca profunda.
Borrador natural para las manchas
Uno de los mayores desafíos después de que el acné desaparece es la Hiperpigmentación Post-Inflamatoria (HPI), esas manchas rojas o cafés que quedan como «recuerdo». Aquí es donde el ácido azelaico brilla con luz propia.
Este compuesto es un inhibidor de la tirosinasa, una enzima esencial para la producción de melanina.Al frenar esta enzima, el ácido azelaico no solo ayuda a aclarar las manchas existentes, sino que previene que las nuevas lesiones se conviertan en manchas oscuras.Además, es un tratamiento de primera línea para el melasma, ya que tiene una selectividad única: actúa sobre los melanocitos hiperactivos (los que causan la mancha) sin afectar la pigmentación de la piel sana circundante.
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¿Por qué elegirlo frente a otros ácidos?
La principal ventaja del ácido azelaico es su tolerancia. Mientras que el retinol puede causar irritación severa y el ácido salicílico puede resecar en exceso, el ácido azelaico es generalmente bien tolerado incluso por personas con rosácea o piel sensible.
Además, es uno de los pocos ingredientes activos considerados seguros durante el embarazo y la lactancia (siempre bajo consulta médica), lo que lo convierte en la alternativa ideal para tratar el «acné hormonal» o las manchas de melasma durante esta etapa.
Guía de uso: Cómo integrarlo en tu rutina
Para obtener resultados óptimos sin comprometer la barrera cutánea, sigue estas recomendaciones:
- Concentración: En productos de venta libre suele encontrarse al 10%. Las concentraciones del 15% al 20% suelen requerir receta médica y son más efectivas para casos severos.
- Orden de aplicación: Aplícalo después de la limpieza y antes de la crema hidratante. Si usas serums muy fluidos, el ácido azelaico (que suele venir en textura crema o gel) va después de ellos.
- Frecuencia: Comienza aplicándolo 2 o 3 noches por semana y aumenta gradualmente a un uso diario (mañana y noche) según la tolerancia de tu piel.
- Protección solar: Aunque no es fotosensibilizante como el retinol, estás tratando manchas. Sin protector solar, cualquier esfuerzo con ácido azelaico será en vano.
Posibles efectos secundarios y expectativas
Al principio, es normal sentir un ligero hormigueo o picor durante los primeros minutos tras la aplicación. Esto suele desaparecer a medida que la piel se adapta. Si experimentas descamación excesiva o ardor persistente, reduce la frecuencia de uso.
Es importante recordar que la dermatología es una carrera de resistencia, no de velocidad. Los resultados notables en el acné suelen verse a las 4 semanas, mientras que la mejora significativa en las manchas puede tomar entre 8 y 12 semanas de uso constante.
Fuente: glamour
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30 años. Actualmente tesista de la Licenciatura en Física, mención Física Médica. 9no semestre aprobado. Redactor en mis tiempos libres. ¡Me gusta aprender e innovar en todo! Amante del cine y buen café.

