Un equilibrio hormonal preciso es sinónimo de vitalidad, mientras que cualquier alteración en la producción o recepción de estas señales puede derivar en patologías crónicas que afectan profundamente la calidad de vida y el bienestar general
Hormonas y salud | Imagen superior creada con IA en Google AI Studio
El sistema endocrino actúa como el centro de mando químico del organismo, coordinando funciones vitales mediante la liberación de hormonas en el torrente sanguíneo. Estas sustancias mensajeras regulan desde el metabolismo y el crecimiento hasta el estado de ánimo y la respuesta al estrés.
La glándula tiroides y el control metabólico
Ubicada en la base del cuello, la glándula tiroides produce las hormonas tiroxina T4 y triyodotironina T3, responsables de dictar el ritmo al que las células queman energía. Cuando esta glándula funciona de manera deficiente, proceso conocido como hipotiroidismo, el individuo experimenta fatiga extrema, aumento de peso involuntario y depresión.

Por el contrario, un exceso de actividad o hipertiroidismo acelera el metabolismo, provocando ansiedad, taquicardia y pérdida de masa muscular. Mantener niveles adecuados de yodo y gestionar el estrés son factores clave para que esta glándula mantenga el equilibrio energético del cuerpo.
Glándulas suprarrenales y la gestión del cortisol
Las glándulas suprarrenales, situadas sobre los riñones, son las encargadas de producir cortisol, la principal hormona del estrés. En situaciones de peligro puntual, el cortisol es beneficioso ya que moviliza glucosa para obtener energía rápida.

Sin embargo, en la sociedad actual, el estrés crónico mantiene niveles elevados de cortisol de forma permanente, lo que suprime el sistema inmunitario, aumenta la grasa abdominal y eleva la presión arterial. Aprender a regular la respuesta adrenal mediante el descanso y la meditación es esencial para prevenir el agotamiento sistémico y proteger la salud cardiovascular.
Páncreas e insulina en la regulación de la glucosa
El páncreas cumple una función endocrina crítica mediante la secreción de insulina, la hormona encargada de permitir que la glucosa entre en las células para ser utilizada como combustible. El consumo excesivo de azúcares y harinas refinadas obliga al páncreas a trabajar en exceso, lo que puede derivar en resistencia a la insulina o diabetes tipo 2.

Un flujo hormonal estable en esta área previene la inflamación sistémica y protege la salud de los vasos sanguíneos. La actividad física regular y una dieta de bajo índice glucémico son las herramientas más eficaces para optimizar la función pancreática y garantizar un envejecimiento saludable.
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