La ciencia médica debe gran parte de sus éxitos actuales a colaboradores que no visten bata blanca ni hablan nuestro idioma. Históricamente, la investigación con animales ha permitido a los expertos comprender enfermedades complejas que antes resultaban fatales para nuestra especie. Sin este apoyo biológico fundamental, hoy careceríamos de la mayoría de las vacunas, los antibióticos y las técnicas quirúrgicas que consideramos básicas para la supervivencia humana.
Este vínculo trasciende el laboratorio y se consolida bajo el concepto global de «Una sola salud». Los científicos entienden ahora que la salud de las personas, los animales y el medio ambiente forma un tejido inseparable. Al estudiar los procesos biológicos en otras especies, los investigadores encuentran soluciones innovadoras para patologías que afectan tanto a seres humanos como a mascotas, creando un círculo de beneficio mutuo que impulsa el progreso de la medicina veterinaria y humana simultáneamente.

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Avances que salvan vidas cada día
Los animales facilitan el desarrollo de fármacos esenciales antes de que estos lleguen a los ensayos clínicos con humanos. Gracias a su contribución, la comunidad científica perfeccionó la insulina para tratar la diabetes y diseñó vacunas eficaces contra virus como el de la poliomielitis o el COVID-19. Además, el estudio de ciertos mamíferos permite avanzar en la lucha contra el cáncer, pues los expertos identifican genes específicos que ofrecen una resistencia natural a la formación de tumores en diversas especies.
Innovación tecnológica y el futuro de los trasplantes
La cirugía de vanguardia también aprovecha estos conocimientos para romper barreras tecnológicas. Un ejemplo fascinante reside en el campo del xenotrasplante, donde órganos de animales como el cerdo podrían solucionar la escasez crítica de donantes humanos en el futuro cercano. Estas investigaciones abren puertas para tratar fallos orgánicos graves y ofrecen una esperanza real a miles de pacientes que esperan en listas de trasplante cada año, transformando radicalmente el pronóstico de enfermedades terminales.
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Compromiso ético y la regla de las «3 R»
El progreso científico actual camina de la mano con un compromiso ético riguroso y transparente. Los laboratorios aplican hoy de forma estricta la regla de las «3 R»: reemplazar los modelos animales por métodos alternativos siempre que la tecnología lo permita, reducir el número de individuos en cada estudio y refinar todas las técnicas para garantizar el máximo bienestar animal. Aunque la ciencia avanza hacia el uso de modelos digitales y «órganos en un chip», el modelo biológico vivo sigue siendo, por ahora, una pieza insustituible para garantizar la seguridad absoluta de los pacientes humanos.

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