El Accidente Cerebrovascular (ACV) o ictus, que tradicionalmente se asociaba con la tercera edad, está aumentando su incidencia en la población joven. El Dr. Adler Puerta, neurólogo y miembro de la Sociedad Venezolana de Neurología, define al adulto joven como aquel menor de 50 o 45 años. Aunque solo un 15% de los ACV ocurren en este grupo etario, la frecuencia ha crecido notablemente en la última década.

El principal responsable de esta tendencia es la creciente prevalencia de factores de riesgo en edades tempranas. La hipertensión arterial, la obesidad, el aumento de lípidos y los malos hábitos de vida están jugando un papel crucial. Estos factores, que se pueden gestar desde la infancia, son las causas directas de que el ACV ya no sea una enfermedad exclusiva del envejecimiento.

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La influencia de los malos hábitos

Los malos hábitos y las decisiones de estilo de vida tienen una influencia preponderante en la aparición del ACV en adultos jóvenes.

  • Hipertensión: Es el factor de riesgo número uno para todos los tipos de ACV, y su incidencia ha aumentado en este grupo etario.
  • Consumo de tóxicos: El uso de cigarrillo, vapers y las llamadas drogas recreativas (sintéticas o de diseño) predisponen significativamente a la presentación de accidentes cerebrovasculares.
  • Sedentarismo y dieta: La mala alimentación y la falta de actividad física contribuyen directamente a la obesidad y al aumento de lípidos, factores que dañan el sistema cardiovascular.

Síntomas de alerta: el acrónimo ACV

Aunque el ACV es una enfermedad súbita, el Dr. Puerta enfatiza que existen síntomas que alertan de su ocurrencia, representados en el acrónimo ACV. Este código incluye la dificultad súbita para Alzar el brazo, la desviación de la Cara, la alteración en la Voz (desde hablar enredado hasta no comprender), la alteración del Equilibrio y la aparición repentina de un dolor de Cabeza nunca antes experimentado. El acrónimo concluye con la necesidad de Velocidad, instando a actuar con rapidez ante la aparición de cualquiera de estos signos.

Qué hacer y qué evitar en una emergencia

Ante la aparición de estos síntomas, la velocidad de reacción es crítica para salvar vidas y minimizar el daño cerebral.

Lo primordial es llevar al paciente inmediatamente a un centro hospitalario que, idealmente, cuente con estudios de imagen (tomografía o resonancia) para un diagnóstico rápido.

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Lo que NO debes hacer es:

  • Darle cualquier cosa por vía oral (como aspirina), ya que si es un ACV hemorrágico puede empeorar la situación.
  • Intentar bajar la tensión arterial con remedios caseros o intuitivos (como poner sal o fármacos debajo de la lengua), lo cual puede ser perjudicial.

El neurólogo Dr. Puerta concluye que, si bien el COVID en cepas severas sí aumentó el riesgo de ACV, los malos hábitos de vida y el aumento de la hipertensión siguen siendo el principal problema en la población joven.