En 2026, la visión clínica ha evolucionado desde una perspectiva basada únicamente en el déficit hacia un modelo de neurodiversidad. Este enfoque reconoce que, si bien existen desafíos significativos en la comunicación pragmática, el perfil cognitivo suele destacar por una capacidad excepcional de concentración, memoria de detalles y un procesamiento lógico altamente estructurado
El síndrome de Asperger, actualmente integrado dentro del trastorno del espectro autista según los manuales diagnósticos más recientes, representa una configuración neurobiológica específica que afecta la forma en que las personas procesan la información y se relacionan socialmente. (Imagen superior de Pixabay en Pexels).
Áreas de afectación y comunicación social
El perfil de Asperger se manifiesta principalmente en tres dominios fundamentales del desarrollo. El primero es la interacción social, donde la dificultad para interpretar señales no verbales, como gestos o expresiones faciales, puede generar desconexión en entornos grupales.

El segundo dominio corresponde a la comunicación. Ésta se caracteriza por un uso del lenguaje formal, preciso y a veces pedante, con dificultades para comprender el sarcasmo, las metáforas o el doble sentido. Finalmente, el área de la flexibilidad conductual presenta una fuerte adherencia a rutinas y el desarrollo de intereses profundos y específicos sobre temas técnicos o académicos que el individuo domina con maestría.
Asperger | Características cognitivas y perfil sensorial
Una de las señas de identidad de este perfil es la hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial. Los estímulos auditivos, táctiles o visuales que para la mayoría resultan imperceptibles pueden ser procesados como dolorosos o abrumadores por una persona con Asperger.

A nivel cognitivo, suelen presentar un estilo de pensamiento visual y una atención selectiva muy desarrollada. Esta capacidad les permite detectar patrones o errores en sistemas complejos que otros pasarían por alto. Esto explica por qué muchos individuos con este diagnóstico destacan en campos como la ingeniería, la programación informática, las matemáticas o la investigación científica.
Neuropsicología y funciones ejecutivas
Desde la neuropsicología, se observa que el síndrome de Asperger implica variaciones en el funcionamiento de las funciones ejecutivas. Especialmente en la planificación, la flexibilidad mental y la memoria de trabajo. Las dificultades en la teoría de la mente, que es la capacidad de atribuir pensamientos o intenciones a los demás, explican muchos de los malentendidos en situaciones sociales.

Hoy, las intervenciones neuropsicológicas se centran en el entrenamiento de habilidades sociales y la gestión del estrés, aprovechando las fortalezas lógicas del individuo para crear estrategias compensatorias que mejoren su calidad de vida y su inclusión en el ámbito laboral y educativo.
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