La hiperhidrosis, definida como una producción excesiva de sudor en zonas específicas del cuerpo (principalmente manos, pies, axilas y cara), va mucho más allá de una simple molestia. Esta condición afecta aproximadamente al 3% de la población y frecuentemente condiciona la vida social y laboral de quienes la padecen, generando vergüenza, frustración e incluso problemas en la piel como infecciones y eccemas.

Afortunadamente, existen diversas opciones de tratamiento eficaces. Es fundamental entender que la mayoría de las soluciones más efectivas requieren la intervención o la prescripción de un médico especialista. Ante la sospecha de hiperhidrosis, buscar ayuda profesional garantiza encontrar el plan de tratamiento más adecuado e individualizado para controlar este problema.

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Opciones Tópicas y Dispositivos de Primera Línea

Aunque los antitranspirantes comunes (con sales de aluminio) no suelen ser suficientes para la hiperhidrosis, existen alternativas que actúan localmente:

  • Antitranspirantes de prescripción: El hexahidrato de cloruro de aluminio al 20% se utiliza en fórmulas magistrales. Aunque útil, a veces resulta insuficiente para casos graves.
  • Fármacos anticolinérgicos tópicos: Representan una opción avanzada de acción local. Contienen principios activos como el glicopirronio, el cual bloquea los receptores que reciben la señal del neurotransmisor (acetilcolina) para que las glándulas no produzcan sudor. Este tratamiento minimiza los efectos secundarios sistémicos.
  • Iontoforesis: Este tratamiento aplica una corriente eléctrica suave a través de bandejas con líquido, especialmente en manos y pies. La corriente actúa sobre las glándulas sudoríparas sin dañarlas, pero requiere sesiones recurrentes.

Tratamientos Invasivos y de Larga Duración

Para los casos más resistentes o localizados, los médicos ofrecen intervenciones con efectos más duraderos o permanentes:

  • Toxina botulínica: Al inyectarse en la piel, esta proteína bloquea temporalmente los nervios que activan las glándulas sudoríparas. Evita eficazmente la producción de sudor en áreas como las axilas. Sus efectos duran de cuatro a seis meses, requiriendo reinyecciones periódicas.
  • Daño Térmico (Miradry): Utiliza microondas para eliminar permanentemente un alto porcentaje de las glándulas sudoríparas. Este procedimiento requiere anestesia local y suele ser permanente tras dos sesiones.
  • Simpatectomía: Consiste en extirpar los ganglios nerviosos responsables de estimular la sudoración en manos y axilas. Aunque es efectivo, presenta un riesgo significativo de causar sudoración compensatoria en otras zonas del cuerpo.

Medicamentos Orales: Consideraciones de Uso

También existen fármacos anticolinérgicos de vía oral, como la oxibutinina, que suprimen la producción de sudor a nivel sistémico. Sin embargo, dado que atraviesan la barrera hematoencefálica (llegan al cerebro), pueden generar efectos adversos significativos. Estos incluyen sequedad bucal, visión borrosa y problemas gastrointestinales, por lo que su uso requiere una estricta supervisión médica.

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Conclusión

No tienes que resignarte a vivir con hiperhidrosis. La medicina ofrece una gama de soluciones probadas que abordan el problema de manera efectiva. Si sospechas que sufres sudoración excesiva, consulta a tu dermatólogo o especialista para que evalúe tu caso y determine el tratamiento, ya sea tópico, por dispositivo o invasivo, que mejor se adapte a tus necesidades.