Imagina una célula que, en lugar de morir cuando cumple su ciclo de vida, se queda estancada en un estado de «no vida» y no muerte. Estas células, a las que se ha apodado «zombi», en realidad tienen un nombre científico: células senescentes.
Este término es tan gráfico porque, al igual que los zombis en las películas, estas células no están completamente muertas pero tampoco cumplen su función normal. Se vuelven dañinas para el tejido circundante al liberar sustancias inflamatorias que pueden contribuir al envejecimiento y al desarrollo de diversas enfermedades.
Estas células que han dejado de dividirse y entrar en un estado de «letargo» no están completamente muertas, pero tampoco funcionan como deberían. Su principal característica es que liberan sustancias inflamatorias que dañan las células sanas a su alrededor.
¿Qué efectos tienen en nuestro cuerpo las células zombi?
- Envejecimiento: Se asocian con el envejecimiento de la piel, la pérdida de masa muscular y la disminución de la función de órganos.
- Enfermedades: Se han vinculado a enfermedades relacionadas con la edad, como el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y la artritis.
- Inflamación crónica: Liberan sustancias que provocan una inflamación crónica, lo que puede dañar los tejidos sanos.

¿Cómo podemos combatirlas?
La investigación en este campo está en constante evolución, pero algunas de las estrategias que se están explorando incluyen:
- Senolíticos: Son fármacos diseñados específicamente para eliminar las células senescentes.
- Cambios en el estilo de vida: Una dieta saludable, ejercicio regular y la reducción del estrés pueden ayudar a prevenir la acumulación de estas células.
- Terapias complementarias: Algunas terapias como la sauna, el ejercicio de alta intensidad y la restricción calórica también se están estudiando por sus posibles efectos beneficiosos.
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¡Las células zombis no desaparecen!
Una de las características más intrigantes de las células zombi, o células senescentes, es su persistencia. A diferencia de las células que cumplen su ciclo de vida y mueren por apoptosis (muerte celular programada), estas células se quedan «atascadas» en un estado de no-muerte.
¿Por qué es importante que no desaparezcan?
La persistencia de las células zombi tiene implicaciones significativas para nuestra salud, ya que se asocian estrechamente con el envejecimiento y el desarrollo de diversas enfermedades. Estas células contribuyen a la pérdida de función de tejidos y órganos, acelerando el proceso de envejecimiento. Además, provocan una inflamación crónica que daña tejidos sanos y promueve el desarrollo de enfermedades como el cáncer, la diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Fuente: Saber Vivir
Imagen referencial: Pexels

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