La piel durante el embarazo presenta diversos cambios que están afectando diferentes órganos corporal. Las alteraciones cutáneas  acostumbran presentarse al inicio del embarazo, y en parte importante permanecen moduladas por componentes hormonales, inmunológicos y metabólicos. Algunas veces dichos  cambios son fuente de inquietud y malestar para la paciente, aun cuando son parte los cambios fisiológicos del embarazo.

La piel durante el embarazo

Hiperpigmentación

Muchas damas embarazadas experimentan crecimiento del vello (hirsutismo) en cara, extremidades y espalda, por cambios endocrinos a lo largo del embarazo. El hirsutismo principalmente se resuelve en el posparto,

Las féminas embarazadas además tienen la posibilidad de percibir leve engrosamiento del pelo. En el posparto el pelo crecimiento el desprendimiento (efluvio telógeno), que puede durar diversos meses o bastante más de un año a partir del embarazo.

Las uñas acostumbran crecer más veloz a lo largo del embarazo. Las gestantes tienen la posibilidad de experimentar más grande fragilidad, surcos transversales, onicólisis y queratosis subungueal.

Puede haber hiperhidrosis  o sudoración de las manos. La actividad de las glándulas sebáceas puede incrementar en el tercer trimestre, sin embargo el impacto del embarazo sobre el acné es variable. Los tubérculos de Montgomery, pequeñas pápulas marrones en las areolas que consisten en glándulas sebáceas hipertrofiadas, se desarrollan en 30% a 50% de las féminas embarazadas y muestran regresión a partir del parto.

El melasma

representa el trastorno pigmentario más común que pasa a lo largo de el embarazo y se apoya en hiperpigmentación de la cara gracias a una variación de la densidad de los melanocitos y de la concentración de melanina. La actividad hormonal femenil juega un fundamental papel en el desarrollo del melasma y constituye un problema cosmético recurrente. La radiación ultravioleta tiene profundo efecto en el melasma, por lo cual la utilización de protectores solares de alta potencia y extenso espectro  además de evadir la exposición desmesurada a la luz solar, puede evadir que el melasma se desarrolle o se empeore.

Es viable que el melasma mejore a partir del parto en diversos casos. No obstante, en varias pacientes puede pasar que no se resuelva por completo y que reaparezca en embarazos futuros o con la utilización de anticonceptivos orales.

Las estrías gravídicas

se muestran en la mayor parte de las damas embarazadas, principalmente finalmente del segundo trimestre. Las damas caucásicas poseen más probabilidades de verse dañadas que las de razas negra o asiática. Las estrías se desarrollan como bandas lineales, al principio violáceas, en el vientre, y raramente en muslos, brazos, senos, axilas y glúteos; después progresan poco a poco hacia bandas atróficas pálidas del color de la dermis, hacia el instante del parto.

El prurito podría ser una característica acompañante. Diversos componentes están afectando el desarrollo de las estrías, integrados nivel de distensión abdominal, crecimiento de peso materno, predisposición genética y cambios hormonales. Las estrías principalmente están en el lapso posparto, ya que son heridas profundas de la dermis, aun cuando tienen la posibilidad de volverse menos evidentes.

Las medidas preventivas  integran la aplicación de cremas que tienen dentro alfa tocoferol, hidrolizados de colágeno-elastina y extracto de centella asiática. Además se ha usado Aloe vera, retinoides tópicos y láser. 

Es aconsejable eludir la ganancia de peso desmesurada y apresurada que beneficia el estiramiento de la dermis y la aparición de la estría.

La piel durante el embarazo
Foto referencial

Foto de Daniel Reche en Pexels

Cambios vasculares: las varices

La etiología de las varicosidades, primordialmente venas safenas, vulvares y hemorroidales, en el embarazo se debería a predisposición genética, cambios hemodinámicos debido al incremento del volumen sanguíneo y a la presión venosa en los vasos femorales y pélvicos debido al agrandamiento del útero. Además tienen la posibilidad de mirar varices vulvares, con crecimiento en el volumen de los labios más grandes.

En la mayoría de los casos ceden en el posparto y tienen la posibilidad de intentar de manera conservadora por medio de la utilización de  medias de compresión  y  eludir la bipedestación prolongada, o sea, pasar largos periodos parado o sentada. Es aconsejable el ejercicio. 

Hasta 90% de los cambios vasculares muestra regresión 3 meses desde el parto; en caso de persistencia se puede optar por escleroterapia o láser.

Las varices bulbares tienen la posibilidad de estar similares con el síndrome de congestión pélvica; el procedimiento es dependiente del tamaño y del territorio afectada, una vez que no resuelven en el posparto se puede optar por escleroterapia, escisión, embolización y ligadura.

A lo largo del embarazo es viable que se desarrollen tumores vasculares o que dichos extiendan su tamaño. Los granulomas piógenos son neoformaciones exofíticas rojizas constituidos por tejido de granulación; acostumbran iniciar en la primera mitad del embarazo, más habitualmente en la encía anterior mandibular o maxilar, aun cuando además podrían aparecer en los dedos. Los granulomas piógenos acostumbran tener regresión parcial en el posparto.

Cambios en cabello y uñas

Muchas damas embarazadas experimentan crecimiento del vello (hirsutismo) en cara, extremidades y espalda, por cambios endocrinos a lo largo del embarazo. El hirsutismo principalmente se resuelve en el posparto,

Las féminas embarazadas además tienen la posibilidad de percibir leve engrosamiento del pelo. En el posparto el pelo crecimiento el desprendimiento (efluvio telógeno), que puede durar diversos meses o bastante más de un año a partir del embarazo.

Las uñas acostumbran crecer más veloz a lo largo del embarazo. Las gestantes tienen la posibilidad de experimentar más grande fragilidad, surcos transversales, onicólisis y queratosis subungueal.

Puede haber hiperhidrosis  o sudoración de las manos. La actividad de las glándulas sebáceas puede incrementar en el tercer trimestre, sin embargo el impacto del embarazo sobre el acné es variable. Los tubérculos de Montgomery, pequeñas pápulas marrones en las areolas que consisten en glándulas sebáceas hipertrofiadas, se desarrollan en 30% a 50% de las féminas embarazadas y muestran regresión a partir del parto.

Lea también: Hidratar la piel: la importancia de mantenerla sana y cuidada

Imagen destacada por: Foto de Bebé creado por yanalya – www.freepik.es