La tos ferina, también conocida como coqueluche o tos convulsiva, es una infección respiratoria provocada por la bacteria Bordetella pertussis. Su síntoma principal es una tos intensa y característica que obliga al paciente, generalmente niños o adolescentes jóvenes, a tomar aire de forma forzada, produciendo un sonido distintivo que ayuda en el diagnóstico.

Imagen destacada de Daniel Roberts en Pixabay

¿Cómo se contagia la tos ferina?

Esta tos altamente contagiosa requiere una comunicación inmediata a las autoridades sanitarias al detectarse. La transmisión se produce a través de aerosoles nasofaríngeos, es decir, pequeñas gotas de saliva expulsadas al hablar o toser, de persona a persona, siendo poco común la transmisión a través de objetos infectados.

¿Cómo prevenir la tos convulsiva?

La vacunación con la DTP (difteria, tétanos y pertussis) es la medida más efectiva para prevenir la tos ferina. Se administra a los niños en varias dosis durante los primeros meses y años de vida, con refuerzos recomendados posteriormente. A pesar de la disponibilidad de vacunas, la tos ferina sigue siendo un desafío en muchas partes del mundo, debido a la disminución de la inmunidad con el tiempo y la vacilación vacunal en algunos grupos.

Protección especial para bebés y embarazadas

La tos ferina puede ser especialmente peligrosa para bebés sin completar su serie de vacunación, por lo que es crucial que las mujeres embarazadas reciban la vacuna para proteger a sus bebés. Se recomienda que familiares y cuidadores de bebés también estén vacunados para crear un entorno seguro alrededor de los más vulnerables.

Los brotes de tos ferina se han dado recién en México afectando en gran parte a niños y bebés, pero también en Espala y demás países europeos y el consejo es a vacunarse para terminar la cadena de contagio de la infección y a acudir siempre al médico especialista, evitando la automedicanción.

Fuente: WebConsulta