Durante el embarazo son numerosos los cambios que se producen en el cuerpo de la mujer y la aparición de varices es una de las molestias más habituales, ya que hasta el 80% de las gestantes las sufren.
Aunque frecuentemente se manifiestan más en las piernas, también se pueden presentar en la zona genital (vulva y periné), tanto de forma aislada, como asociadas. Es lo que se conoce como varices vulvares.
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Qué son las varices vulvares
Son dilataciones de las venas de la región genital externa, sobre todo de los labios mayores, que mayoritariamente se asocian a una dificultad en el retorno de sangre venosa en la zona pélvica o periuterina.
Pueden ser internas, y la mujer no las nota ni las puede palpar, pero en otras ocasiones son muy evidentes, sobresaliendo en forma de protuberancias de aspecto azulado.

Normalmente, desaparecen de manera espontánea unas seis semanas después del parto, aunque pueden volver a presentarse en siguientes gestaciones. Lo importante es no perderles la pista por si derivan en patologías más graves.
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Causas y síntomas de las varices vulvares
La propia fisiología del embarazo, principalmente a partir de la semana 20, favorece la aparición de las varices y, de hecho, “el escenario típico afecta a mujeres jóvenes, con varias gestaciones y como efecto directo de éstas, desapareciendo tras el parto”, indica Ignacio Leal. Concretamente, se deben a:
- Factores hormonales, como el aumento del nivel de estrógenos y la progesterona.
- Causas mecánicas, como el incremento de la presión intraabdominal y de la presión del útero sobre la vena cava.
Síntomas
Las varices vulvares se manifiestan en forma de:
- Aumento de tamaño de los labios mayores
- Edema
- Picor o sensación de pesadez
No obstante, no en todos los casos se presentan síntomas.
Tratamiento de las várices vulvares
Como hemos dicho, las varices vulvares suelen desaparecer por sí solas unas semanas después del parto, por lo que no hay que alarmarse. Por eso, en general no se recomienda un tratamiento como tal, pero sí que se pueden tomar algunas medidas para aliviar las molestias que producen:
- Posturales: evitando estar de pie o sentada durante mucho tiempo. Además, siempre que podamos elevaremos las piernas para ayudar a mejorar la circulación.
- Locales: aplicar compresas frías en la vulva puede proporcionar alivio.
- Vestimenta: la ropa interior que sujeta la zona pélvica puede ser de ayuda. Por ejemplo, hay fajas con compresión en la zona de las ingles que pueden resultar útiles. Siempre hay que buscar el asesoramiento del profesional médico.
Fuente: WebConsulta

