Argentina registra actualmente su mayor incremento de casos de sífilis en los últimos cinco años, con una subida alarmante del 71%. Aunque la medicina trata y previene esta infección con facilidad, las alarmas epidemiológicas del Cono Sur permanecen encendidas ante un fenómeno que no se detiene. Este brote afecta principalmente a la población joven, lo que evidencia fallas críticas en las estrategias de educación sexual y una preocupante disminución en la percepción del riesgo.

El doctor Alejandro Ferro, médico infectólogo, explica que este ascenso responde a cambios culturales profundos y al descuido en el uso de métodos de barrera. Muchos jóvenes menores de 40 años, quienes concentran el 75% de los diagnósticos actuales, han perdido el temor a las infecciones de transmisión sexual (ITS). Esta realidad exige un análisis urgente sobre las nuevas dinámicas sociales y la importancia de retomar hábitos de protección fundamentales en cada encuentro.

sífilis

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La pérdida del miedo y el cambio cultural

La efectividad de los tratamientos modernos contra el VIH ha generado una falsa sensación de seguridad entre las nuevas generaciones. El doctor Ferro señala que, al no percibir al VIH como una enfermedad mortal gracias a los avances médicos, el miedo general a las ITS disminuyó drásticamente. Esta situación provoca que muchos jóvenes ignoren el uso del preservativo, un método que hoy sufre una suerte de desacreditación social. Si bien el tratamiento para el VIH evita la transmisión de ese virus, la bacteria de la sífilis circula libremente si las personas no utilizan barreras físicas durante sus relaciones.

Los síntomas silenciosos de la infección por sífilis

La sífilis representa un peligro mayor debido a su naturaleza engañosa. La infección inicial suele manifestarse a través del «chancro», una lesión pequeña e indolora que aparece en los genitales, la boca o el recto. Como esta herida desaparece por sí sola sin necesidad de tratamiento, muchas personas creen erróneamente que el problema desapareció. Sin embargo, la bacteria simplemente avanza hacia estadios más graves y silenciosos dentro del organismo, lo que dificulta el diagnóstico temprano si el paciente no busca atención médica profesional.

Nuevas estrategias: DOXY-PEP y testeo anual

Ante el aumento de casos, la comunidad científica propone herramientas innovadoras como la DOXY-PEP. Esta estrategia consiste en tomar el antibiótico doxiciclina dentro de las 72 horas posteriores a un contacto sexual de riesgo, lo cual reduce la incidencia de la sífilis en casi un 80%. No obstante, el doctor Ferro recalca que la recomendación principal sigue siendo el testeo anual de rutina. Cualquier persona sexualmente activa debe realizarse un examen de sangre al menos una vez al año para detectar infecciones asintomáticas y frenar la cadena de contagio en la comunidad.

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Conclusión

La lucha contra la sífilis requiere un compromiso renovado tanto de los sistemas de salud pública como de los ciudadanos. Recuperar el hábito de usar el preservativo y normalizar los chequeos médicos constantes resulta vital para revertir la tendencia ascendente de los últimos años. La prevención, el diagnóstico oportuno y la responsabilidad compartida siguen siendo las armas más efectivas para garantizar una vida sexual plena y libre de complicaciones de salud.