El mindfulness es una técnica de relajación que nos enseña a ser conscientes de nuestras emociones para eliminar la frustración o ansiedad que surge al enfrentar situaciones que no podemos cambiar.
El mindfulness, originario de la cultura budista zen, es una forma de meditación que implica atención plena. Su objetivo es concentrarnos en el presente, aceptando nuestras emociones tal como son, sin intentar controlarlas. Esto nos ayuda a superar la frustración o ansiedad que puede surgir al lidiar con situaciones que no podemos modificar.
El mindfulness combinado con medicamentos
El estilo de vida occidental nos lleva a concentrarnos en lo negativo y a preocuparnos por problemas insolubles, lo que puede desencadenar estados depresivos. La práctica de mindfulness, combinada con medicamentos, puede brindar apoyo en estos casos.

¿Cómo se logra esto? A través de la meditación, que no solo relaja la mente, sino que también beneficia al cuerpo. Conectando cuerpo y mente, aprendemos a identificar señales de malestar corporal y a mejorar aspectos como la respiración y la postura.
Lea también: La filmoterapia: cuando el cine es tu psicólogo
La escucha atenta como terapia
El mindfulness se ha destacado en terapias psicológicas por dos razones principales. Primero, influye en la construcción de la personalidad, y segundo, ayuda a analizar las circunstancias y sentimientos sin prejuicios, lo cual es clave para superar la ansiedad y la depresión. Al abordar la realidad sin juicios, se mejora el estado anímico.
En su libro ‘Aprender a practicar Mindfulness’, el psiquiatra Vicente Simón detalla cómo realizar esta meditación. Esta técnica beneficia la mente, el cuerpo y la conducta.
En el plano psicológico, reduce la insatisfacción y el sufrimiento asociado. El mindfulness se basa en vivir el presente y tiene ventajas para la salud mental y física, como comprender lo que ocurre en el momento, potenciar la creatividad y relajar el cuerpo.
Fuente: WebConsulta

