Consumir comida rápida es una de las peores cosas que puedes hacerle a tu cuerpo y también a tu mente. Existe una fuerte relación entre este tipo de alimentos (altos en grasas saturadas, harinas refinadas y azúcares añadidos) y nuestro estado de salud mental. En concreto, varios estudios han señalado que las personas que ingieren esta comida, con frecuencia tienen mayores probabilidades de sufrir depresión
La comida chatarra te acerca a la depresión – Imagen superior de Pexels en Pixabay
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Universidad de Navarra, y es que las personas más aficionadas a ingerir comida rápida y bollería industrial son mucho más propensas a sufrir depresión, porque un consumo excesivo de estos productos incrementa hasta un 40% las posibilidades de desarrollar esta patología.

Una dieta con un alto índice glucémico, incluidas aquellas ricas en harinas refinadas y azúcares añadidos, se asociaban a mayores probabilidades de depresión.
El consumo excesivo de azúcares y almidones refinados sea un factor de riesgo para enfermedades inflamatorias y cardiovasculares, ambas relacionadas con el desarrollo de depresión, o bien que este tipo de dieta conduzca al desarrollo de resistencia a la insulina, que ha sido relacionada con defectos cognitivos similares a los que se encuentran en las personas con depresión mayor.
¿Qué causa qué?
No se ha podido desentrañar cómo comer comida chatarra causa depresión, y tampoco si eso ocurre o si en realidad ocurre al revés. Lo que sí parece estar claro es que ambas cosas van de la mano.

Hay más factores involucrados: las personas que comen mayores cantidades de comida chatarra normalmente están solteros o viven solos, son menos activos y tienen otros malos hábitos alimenticios, como comer poca fruta y verdura así como pocos ácidos grasos saludables en forma de frutos secos, pescado o aceite de oliva. También suelen tener malos hábitos fuera de la cocina: tabaquismo o trabajar más de 45 horas semanales.
Aunque queda mucho aun por investigar para aclarar cómo la comida rápida y la depresión se relacionan entre sí, parece evidente que reducir la cantidad de estos alimentos que comemos no es solo bueno para nuestro cuerpo, sino también para nuestra mente.

