La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por un estado de ánimo bajo, una pérdida de interés por las actividades que antes se disfrutaban, una baja autoestima, una falta de energía y una alteración del sueño, entre otros síntomas.

La depresión puede afectar seriamente a la calidad de vida de las personas que la padecen, así como a su entorno familiar, social y laboral. Según la Organización Mundial de la Salud, la depresión afecta a más de 300 millones de personas en el mundo y es una de las principales causas de discapacidad.

Este trastorno mental puede tener múltiples causas, como factores genéticos, biológicos, psicológicos, ambientales o sociales. Sin embargo, también existen formas de prevenir o reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad, mediante la adopción de hábitos saludables que mejoren el bienestar físico y mental.

Un estudio reciente, realizado por investigadores de las universidades de Cambridge y Fudan, ha identificado siete factores de estilo de vida que se asocian con una menor probabilidad de desarrollar depresión

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Foto referencial – Foto de cottonbro studio

1. Consumir alcohol con moderación

El alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso central, que puede afectar al estado de ánimo, al sueño, a la memoria y a la capacidad de juicio. El consumo excesivo de alcohol puede aumentar el riesgo de depresión, así como de otras enfermedades físicas y mentales.

Por ello, se recomienda limitar el consumo de alcohol a una bebida al día para las mujeres y dos para los hombres, según la Asociación Americana del Corazón.

2. Seguir una dieta sana

La alimentación influye en la salud mental, ya que aporta los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del cerebro y el equilibrio de los neurotransmisores, que son las sustancias químicas que regulan el estado de ánimo, la ansiedad, el estrés y el sueño.

Una dieta sana debe incluir frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos, semillas, lácteos desnatados y proteínas magras, y evitar el exceso de sal, azúcar, grasas saturadas y alimentos procesados. Además, se recomienda consumir alimentos ricos en omega-3, como el pescado azul, las nueces o las semillas de lino, ya que este ácido graso tiene propiedades antiinflamatorias y neuroprotectoras.

3. Hacer ejercicio físico regularmente

El ejercicio físico tiene múltiples beneficios para la salud mental, ya que mejora el estado de ánimo, la autoestima, la confianza, la memoria, la atención y la creatividad.

El ejercicio físico también ayuda a liberar endorfinas, que son las hormonas del bienestar, y a reducir el cortisol, que es la hormona del estrés. Además, el ejercicio físico favorece el sueño, el control del peso, la salud cardiovascular y la prevención de enfermedades crónicas.

Se recomienda practicar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, o 75 minutos de actividad física intensa, según la Organización Mundial de la Salud.

4. Dormir bien

El sueño es esencial para la salud mental, ya que permite la recuperación física y psicológica, la consolidación de la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional.

Dormir mal o insuficientemente puede afectar al estado de ánimo, a la concentración, a la atención, al rendimiento y a la toma de decisiones. Además, la falta de sueño puede alterar el equilibrio hormonal, el apetito, el metabolismo y el sistema inmunológico.

Se recomienda dormir entre 7 y 9 horas por noche, siguiendo una rutina regular, evitando las distracciones, la cafeína, el alcohol y la luz artificial antes de acostarse, y creando un ambiente cómodo, oscuro, silencioso y fresco en el dormitorio.

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5. No fumar nunca

El tabaco es una sustancia adictiva que contiene nicotina, que estimula el sistema nervioso central y produce una sensación de placer y relajación temporal. Sin embargo, el tabaco también tiene efectos negativos para la salud mental, ya que aumenta el riesgo de depresión, ansiedad, estrés, irritabilidad y dificultad para dormir.

Además, el tabaco daña la salud física, ya que provoca enfermedades respiratorias, cardiovasculares, digestivas y oncológicas. Por ello, se recomienda dejar de fumar o no empezar nunca, y buscar ayuda profesional si se necesita.

6. Mantener un nivel de sedentarismo bajo o moderado

El sedentarismo es el hábito de pasar mucho tiempo sentado o inactivo, sin realizar actividad física. El sedentarismo puede tener consecuencias negativas para la salud mental, ya que favorece el aislamiento social, el aburrimiento, la apatía, el desánimo y la falta de autoestima.

Además, el sedentarismo puede afectar a la salud física, ya que aumenta el riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, colesterol, infarto y accidente cerebrovascular.

7. Tener relaciones sociales frecuentes

Las relaciones sociales son fundamentales para la salud mental, ya que proporcionan apoyo, afecto, comprensión, diversión, sentido de pertenencia y autoestima.

Las relaciones sociales también ayudan a prevenir o afrontar el estrés, la ansiedad, la depresión y la soledad. Se recomienda mantener un contacto regular con familiares, amigos, compañeros, vecinos o grupos de interés, y participar en actividades sociales, culturales, deportivas o voluntarias.

Estos son algunos de los hábitos saludables que pueden ayudar a prevenir la depresión, según la ciencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la depresión es una enfermedad compleja y multifactorial, que requiere de un diagnóstico y un tratamiento adecuados por parte de profesionales de la salud mental.

La depresión tiene solución, y se puede superar con ayuda y apoyo.

Fuente: cuidateplus

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