La ciencia confirma hoy una relación directa entre el descanso nocturno y la salud de nuestras neuronas. Dormir bien no solo restaura nuestras energías físicas, sino que protege la estructura del cerebro frente al paso del tiempo. Expertos como la Dra. Ana Fernández, investigadora en la Fundación Pasqual Maragall, destacan que la calidad del sueño determina cómo envejecemos mentalmente y qué tan preparados estamos para prevenir enfermedades degenerativas.
Durante las fases más profundas del descanso, el cerebro activa un sistema de limpieza interna fundamental para nuestra supervivencia. Este proceso elimina proteínas tóxicas que se acumulan durante el día y que los médicos asocian con el desarrollo del Alzheimer. Por ello, mejorar nuestros hábitos nocturnos representa una de las mejores inversiones que podemos realizar hoy para asegurar una memoria nítida y un cerebro ágil en el futuro.

El sueño como sistema de limpieza cerebral
La Dra. Fernández explica que el cerebro utiliza el tiempo de descanso para realizar tareas de mantenimiento vitales que no puede ejecutar mientras estamos despiertos. El sistema glinfático cerebral trabaja a máxima potencia durante la noche para evacuar residuos metabólicos dañinos, como la proteína beta-amiloide. Si interrumpimos este ciclo de forma constante, facilitamos la acumulación de estas sustancias en el tejido cerebral. Esta limpieza nocturna reduce significativamente el riesgo de inflamación y evita el deterioro prematuro de las conexiones neuronales a largo plazo.
Relación entre el insomnio y el Alzheimer
Las investigaciones más recientes de la Fundación Pasqual Maragall muestran que las personas con problemas crónicos de sueño presentan mayores niveles de biomarcadores asociados al Alzheimer. La falta de sueño profundo altera la integridad de las neuronas y acelera el envejecimiento de la corteza cerebral. Por esta razón, los científicos sitúan el buen descanso como un factor de riesgo modificable clave. Si tratamos los trastornos del sueño a tiempo, ganamos años de salud cognitiva y frenamos el avance de patologías neurodegenerativas graves.
Claves para mejorar la calidad del descanso
Lograr un sueño reparador requiere disciplina y cambios conscientes en el entorno cotidiano. La Dra. Fernández recomienda mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana, para sincronizar nuestro reloj biológico. También aconseja reducir la exposición a pantallas digitales antes de dormir, ya que la luz azul inhibe la producción natural de melatonina. Un dormitorio oscuro, fresco y silencioso facilita la entrada en las fases de sueño profundo que el cerebro necesita para rejuvenecerse y consolidar los recuerdos del día.

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