El fortalecimiento de los grupos musculares que rodean la articulación de la cadera es fundamental para mantener una postura saludable y prevenir lesiones degenerativas

La cadera actúa como el centro de transferencia de fuerzas entre el torso y las extremidades inferiores. Por lo tanto, cuando los músculos como el glúteo medio, el psoas y los rotadores externos presentan debilidad o rigidez, la columna lumbar suele compensar esa falta de movilidad. Esta compensación mecánica es una de las causas principales de dolores crónicos en la zona baja de la espalda y de la pérdida de equilibrio en actividades cotidianas.

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La estabilidad lumbopélvica y el soporte vertebral

Mantener un tono muscular adecuado en la cadera proporciona una base sólida para la columna vertebral. Los músculos de los glúteos, especialmente el glúteo mayor y medio, son responsables de estabilizar la pelvis durante la marcha y el apoyo unipodal.

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Si estos músculos no están activos, la pelvis se inclina de forma irregular. Esto genera una tensión excesiva en los discos intervertebrales y los ligamentos lumbares. Un entrenamiento enfocado en la resistencia de estos tejidos permite que la espalda mantenga su curvatura natural, reduciendo el impacto del peso corporal sobre las vértebras.

La importancia de la flexibilidad en los flexores de la cadera

El estiramiento constante de los flexores de la cadera, como el psoas ilíaco, es tan vital como el fortalecimiento. El sedentarismo prolongado provoca que estos músculos se acorten, tirando de la columna lumbar hacia adelante en un fenómeno conocido como anteversión pélvica.

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Al recuperar la longitud óptima de estos tejidos a través del estiramiento, se libera la presión sobre los nervios espinales y se mejora la amplitud de movimiento. Esta combinación de elasticidad y fuerza crea una articulación funcional que protege eficazmente las estructuras óseas ante movimientos bruscos o cargas pesadas.

Beneficios funcionales y prevención a largo plazo

A largo plazo, una cadera protegida se traduce en una mayor estabilidad sistémica y una reducción en el riesgo de caídas, especialmente durante el envejecimiento. Los ejercicios de movilidad articular y fortalecimiento funcional ayudan a lubricar la cápsula sinovial, previniendo el desgaste prematuro del cartílago.

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Al integrar rutinas que involucren tanto la contracción muscular como la elongación, el cuerpo desarrolla un sistema de soporte interno que no solo mejora el rendimiento deportivo, sino que garantiza una mayor calidad de vida al mantener la autonomía física y la integridad de la estructura ósea.

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