Pasas de la admiración absoluta al rechazo total en cuestión de segundos sin que medie un motivo aparente de peso. Este fenómeno psicológico, conocido como splitting, te impide ver los matices grises de las situaciones y de las personas que te rodean, simplificando tu mundo a categorías opuestas.
Cuando aplicas esta visión de «todo o nada», etiquetas tus experiencias como éxitos rotundos o fracasos catastróficos. Esta rigidez mental genera una montaña rusa emocional que agota tus energías y distorsiona la percepción que tienes sobre tu propia valía y la de los demás.

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Rasgos comunes del mecanismo de división
Identificar estas conductas en tu día a día te permite detectar cuándo estás utilizando este mecanismo de defensa. Presta atención a las siguientes señales que indican una tendencia hacia la dicotomía emocional:
- Idealizas a alguien al conocerle y le retiras la palabra ante su primer error.
- Utilizas palabras absolutistas como «siempre», «nunca», «todo» o «nada» al describir tus problemas.
- Cambias tu opinión sobre un proyecto personal de excelente a basura por un pequeño inconveniente.
- Sientes que una persona es un ángel o un demonio, sin puntos intermedios en su personalidad.
- Experimentas una ansiedad intensa cuando los planes no salen exactamente como habías previsto.
El impacto en tus vínculos sociales
Tus relaciones sufren un desgaste constante debido a la falta de estabilidad en tus juicios. Al no aceptar las imperfecciones ajenas, generas un clima de tensión donde los demás sienten que caminan sobre cristal para no decepcionarte.
Esta polarización te lleva a romper lazos de forma drástica, perdiendo oportunidades de crecimiento y reconciliación. La incapacidad de integrar lo bueno y lo malo en una misma persona te condena a una soledad basada en expectativas irreales.
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Hacia una perspectiva de matices
Necesitas entrenar tu mente para detectar los puntos medios en cada conflicto que enfrentas. Cuestionar tus reacciones automáticas te ayuda a entender que una crítica constructiva no equivale a un ataque personal ni a un odio profundo.
Aceptar que la realidad es compleja y contradictoria te libera de la carga de buscar una perfección inexistente. Al permitir que los matices entren en tu juicio, tus emociones se vuelven más estables y tus decisiones ganan en coherencia y tranquilidad.

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