La alergia a los cereales obliga a restringir la ingesta de varios alimentos que son parte de la dieta elemental de cualquier persona, pero hay maneras de compensar este déficit alimenticio y llevar una vida normal con esta condición.
La alergia a los cereales es una reacción del sistema inmunológico a ciertos componentes, generalmente proteínas, presentes en este grupo de alimentos.
Nuestro organismo interpreta erróneamente estos componentes como dañinos, a pesar de que para la mayoría de las personas son inofensivos y no causan ninguna reacción. Cuando el sistema inmunológico detecta una sustancia del cereal que considera peligrosa, se desencadenan una serie de respuestas en nuestro cuerpo para combatir y enfrentar esa «proteína potencialmente perjudicial».
La alergia a los cereales como el trigo
El trigo es el cereal que causa la mayoría de las reacciones alérgicas alimentarias, especialmente durante la infancia y en regiones o países donde su consumo es muy común. Por esta razón, se recomienda no introducir cereales en la dieta de los bebés hasta los 5-6 meses de edad. En contraste, en la edad adulta, el cereal que tiene la mayor proporción de personas alérgicas es el arroz.

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Además, otros cereales comunes como la avena, el maíz, el centeno o la cebada también pueden provocar reacciones alérgicas. Sin embargo, las probabilidades de desarrollar alergias a la espelta y el sorgo son menores, y estas sensibilizaciones tienden a desaparecer a partir de los cinco años. Por otro lado, el mijo rara vez desencadena reacciones alérgicas.
¿Cómo se manifiestan las alergias en este tipo de alergias?
La alergia a los cereales difiere de la enfermedad celíaca, ya que aunque en ambos casos hay sensibilización hacia proteínas presentes en algunos cereales, no se desencadenan las mismas reacciones mediadas por inmunoglobulinas.
Los alérgenos, que son principalmente proteínas, son los componentes de los alimentos que pueden causar reacciones alérgicas. Actualmente, existe un estricto control y regulación en cuanto a la presencia de alérgenos en los alimentos y preparaciones destinadas al público. Todo proveedor debe contar con información sobre los alérgenos presentes en los productos que comercializa.
En general, la reacción alérgica puede ocurrir incluso con una mínima cantidad del cereal en el alimento, lo que se conoce como traza. Por esta razón, se considera que la alergia es cualitativa y no cuantitativa, ya que no importa la cantidad ingerida para provocar la reacción adversa.
En muchos casos, la alergia alimentaria a los cereales tiende a disminuir durante la infancia y puede desaparecer a partir de los cinco o seis años. Sin embargo, si persiste más allá de esta edad, es probable que se mantenga de por vida.
Fuente: WebConsulta

