La balanitis es una condición en la cual se produce inflamación en el glande, la parte final del pene. Esta inflamación puede ser causada por diversas razones, desde una higiene deficiente hasta lesiones premalignas que pueden progresar hacia un cáncer de pene. Es importante conocer cómo detectarla y qué medidas tomar para controlarla.

La balanitis también puede afectar al prepucio, en cuyo caso se denomina balanopostitis. Esta enfermedad es relativamente común, representando alrededor del 10-11% de las afecciones genitourinarias en hombres adultos y hasta el 3% en niños.

Causas

Existen múltiples causas de balanitis, y su gravedad puede variar. En la mayoría de los casos, es un problema transitorio y no grave que suele mejorar con el tratamiento médico. Sin embargo, en algunos casos puede evolucionar hacia un cáncer de pene invasivo, lo cual requiere cirugía y seguimiento posterior.

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Por lo tanto, es importante realizar un diagnóstico temprano, especialmente si se sospecha que la balanitis es una lesión premaligna. Además, en muchos casos puede haber una infección de transmisión sexual asociada, por lo que también es necesario tratar a la pareja sexual del paciente.

En ocasiones, las lesiones en el glande y el prepucio pueden presentar características similares, por lo que la entrevista médica (anamnesis) y la exploración física son fundamentales para realizar un diagnóstico preciso.

La balanitis candidiásica

La balanitis candidiásica se caracteriza por la presencia de una erupción enrojecida en el glande, que viene acompañada de dolor o picor.

Las lesiones características de esta condición son manchas, o sea máculas, y pequeñas protuberancias, algunas de las cuales pueden estar erosionadas. Las máculas son manchas planas de tamaño reducido, mientras que las pápulas son también pequeñas pero sobreelevadas.

Balanitis por herpes

La balanitis por herpes es causada por el virus herpes simple (VHS), específicamente el VHS-2, aunque cada vez es más común la prevalencia de herpes genital por VHS-1 debido a cambios en las prácticas sexuales.

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Los síntomas de esta forma de balanitis varían dependiendo de si se trata de una primoinfección, un primer episodio no primario o una recurrencia:

Primoinfección

Esta ocurre en pacientes que no han estado expuestos previamente al VHS y presenta síntomas más severos. Después de un período de incubación de 2 a 14 días, aparecen pequeñas protuberancias (pápulas) que evolucionan hacia vesículas y luego se convierten en úlceras dolorosas que forman costras. El tiempo de cicatrización puede ser de alrededor de 10 días, aunque varía en cada caso. También se suele observar inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos inguinales (adenopatías).

Primer episodio no primario (primoinfección asintomática)

En este caso, la exposición previa al VHS hace que los síntomas sean menos intensos y de menor duración. El área afectada es más limitada y el tiempo de cicatrización es más rápido.

Fuente: WebConsulta