Según un novedoso análisis, los individuos que consumen una dieta estilo mediterránea, rica en vegetales de hoja verde y baja en carne, poseen más probabilidades de seguir estando psicológicamente alerta en la adultez.

La precisa incorporación a una dieta mediterránea está asociada a porcentajes más elevados de una diversidad de pruebas de memoria y pensamiento, entre los adultos de más de 70 años.

No obstante, el análisis no encontró ningún parentesco entre la dieta y una optimización en la salud cerebral.

El estudio concluyó que los marcadores de un envejecimiento cerebral sano no difieren entre los que consumen una dieta mediterránea y los que no.

Dichos últimos hallazgos sugieren que esta dieta puede tener beneficios para el manejo cognitivo, mientras envejecemos.

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Estudio

Para hacer esta investigación, los autores probaron las capacidades de pensamiento de más de 500 personas de 79 años y sin demencia. Los competidores completaron pruebas de resolución de inconvenientes, rapidez de pensamiento, memoria y conocimientos de palabras; así como un cuestionario sobre sus hábitos alimenticios a lo largo del año anterior.

Más de 350 personas se sometieron; además a una investigación cerebral por imágenes de resonancia magnética para, de esta forma, obtener datos acerca de la composición de su cerebro.

El equipo usó modelos estadísticos para buscar asociaciones entre la dieta de una persona y sus capacidades de pensamiento y la salud de su cerebro en la adultez.

Los hallazgos mostraron que, generalmente, los individuos que consumieron una dieta mediterránea han tenido las puntuaciones más altas en funcionalidad cognitiva; inclusive teniendo presente el coeficiente intelectual infantil, el tabaquismo, la actividad física y los componentes de salud.

En este sentido, las diferencias fueron pequeñas, sin embargo, estadísticamente significativas.

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Conclusiones

Los resultados del análisis se sumaron a la prueba de que un estilo de vida más sano está asociado a las capacidades de pensamiento en la adultez. Sin embargo, se debe resaltar que, en la investigación, la interacción positiva entre la dieta mediterránea y las capacidades de pensamiento no se explica por tener una composición cerebral más sana; pues es viable que haya otras correlaciones cerebrales estructurales o funcionales en relación con la dieta.

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