¿Quién es el padre favorito? suele ser una interrogante polémica entre las parejas, ya que las más de la veces ese sitial se ha alcanzado por pura alcahuetería de una de las partes.
Si bien el hijo que manifiesta más preferencia por uno de los padres puede deberse a una afinidad en gustos, pensamiento e intereses comunes, no siempre sucede así, y se da un favoritismo nada saludable.
Meury Rivero, pscólogo clínico, terapeuta de niño, adolescentes y adultos, afirma que en efecto puede existir la madre favorita, o el padre favorito del hijo, pero siempre y cuando se delimite y entienda bien lo que significa ser el padre preferido del hijo.
¿Por qué algunos hijos tienen un padre favorito?

Explica la especialista que si entendemos el favoritismo por parte del hijo hacia uno de los padres, como el grado de preferencia, confianza, «con el que tenemos una relación más cercana», etcétera, entonces sí podemos hablar de el padre favorito.
«Pasa mucho en los adolescente cuando se sienten más comprendidos por uno de los padres»
En esta etapa la preferencia del hijo hacia cualquier de los padres, estará condicionada por el nivel de enjuiciamiento y control que este ejerza sobre el hijo.
Favoritismo por complacencia extrema
Argumenta la terapeuta que cuando este favoritismo por el padres se fundamente en el exceso de permisividad que este otorga al hijo, desencadena una situación problemática para la familia nuclear.
Advierte Rivero que la «ausencia de límites» en los hijos es un factor de cuidado. Pues «si ese ese favoritismo es porque yo no sé poner límites, porque considerar que yo soy el blando y la otra persona es la que es dura, entonces tengo que revisar los roles».
«Estamos cayendo en una situación errada, en un juego psicológico que no se debe dar dentro del núcleo familiar, que es el policía bueno y el policía malo; hay uno malo de los padres y uno bueno»
Comenta Rivero que este tipo de crianza donde el padre ausente intenta ser complaciente para compensar su ausencia, no hacen sino empeorar la conducta del hijo. Más cuando este es de carácter difícil. Pues, servirá de catalizador para aquello que se busca prevenir, o sea «que se metan en problemas», «que sean más retadores».
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¿Cómo saber quién de los dos es el padre favorito del hijo?
El deseo de estar más tiempo con uno de los padres es el síntoma patente del favoritismo expresado por los hijos hacia uno de los progenitores. En este sentido, explica Rivero que el hijo manifiesta querer estar y compartir más tiempo de ocio y esparcimiento con solo uno de los padres.
Sin embargo, no todo es color de rosas, pues los problemas llegan cuando el hijo se decanta por resolver todo con ese papá favorito o mamá favorita en situaciones donde es imprescindible el padre menos favorito o ambos. Es necesario el acuerdo de los padres en muchas situaciones entorno a la crianza de los hijos, desde las más cotidianas hasta las más delicadas.
El favoritismo saludable
Cuando el favoritismo del hijo hacia uno de los padres nace porque este tiene una serie de intereses comunes con él, es un favoritismo sano e incluso digno de fomentar. Pero cuando el favoritismo se fundamenta en la ausencia de límite dado por el padre, entonces es lo contrario, es nocivo, para el hijo y para la familia en sí.
Rivero ha confesado que ha visto cómo las familias se fracturan debido a la complacencia extrema que uno de los padres da al hijo. Asegura que las maneras en que se va acordando y dando los patrones de crianza de los hijos inciden también en la salud de la pareja paterna.
La Inteligencia emocional en lo padres es clave
La educación emocional de los padres es clave, para la psicólogo y terapeuta venezolana. Aquello padres con ausencia deben practicar y desarrollar su inteligencia emocional, comprender que «si por algún motivo tenemos ausencia, las ausencias no pueden taparse con errores en la crianza».
Lo ideal es que los padres negocien siempre cómo criar a los hijos, que entiendan que la ausencia no la pueden llenar con cosas materiales o dando luz verde para todos los caprichos que se le presenten al hijo. El consenso entre los padres es necesario, aun cuando el padre favorito sea la madre o el padre, para el hijo.

