Para muchas personas, entrenar de noche no es una elección, sino la única opción viable debido a las responsabilidades laborales y familiares. Sin embargo, más allá de la conveniencia, la ciencia sugiere que entrenar cuando el sol se pone tiene ventajas fisiológicas y psicológicas únicas que vale la pena aprovechar.

Pico de rendimiento físico
A diferencia de las primeras horas de la mañana, cuando el cuerpo aún está recuperando su temperatura tras el reposo, el organismo alcanza su pico térmico entre las 4:00 p. m. y las 8:00 p. m.
Una temperatura corporal ligeramente más alta significa que los músculos están más flexibles, la resistencia es mayor y el riesgo de lesiones disminuye. Estudios han demostrado que la fuerza muscular y la capacidad anaeróbica (necesaria para levantar pesas o hacer sprints) suelen estar en su punto máximo durante estas horas, lo que te permite empujar tus límites con mayor eficacia que al despertar.
Potente liberador de estrés psicológico
Tras un día lleno de decisiones, correos electrónicos y posibles conflictos, el entrenamiento nocturno actúa como un mecanismo de cierre. El ejercicio físico ayuda a metabolizar el cortisol (la hormona del estrés) acumulado durante la jornada.
Convertir la frustración de un día difícil en combustible para una sesión de pesas o una carrera no solo mejora el físico, sino que proporciona una sensación de logro que permite desconectar mentalmente del trabajo antes de dormir. Es, en esencia, una transición saludable entre la vida productiva y el descanso.
El mito del insomnio: ¿Qué dice la ciencia?
Durante años se ha dicho que hacer ejercicio de noche «despierta» el cuerpo e impide conciliar el sueño. No obstante, investigaciones recientes publicadas en revistas como Sports Medicine indican que, para la mayoría de las personas, el ejercicio nocturno no afecta la calidad del sueño, e incluso puede mejorarla.
La clave está en la intensidad y el tiempo de recuperación. El ejercicio eleva la temperatura corporal, pero la caída posterior de esa temperatura (que ocurre entre 1 y 2 horas después de entrenar) es precisamente una de las señales que le indica al cerebro que es hora de dormir. El problema surge únicamente cuando se realiza un entrenamiento de altísima intensidad (como un HIIT extremo) menos de una hora antes de irse a la cama, lo que mantiene las pulsaciones demasiado altas para el descanso inmediato.
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Consejos clave para una rutina nocturna exitosa
Para maximizar los resultados y garantizar un descanso reparador, es fundamental seguir ciertas pautas:
- Gestiona la intensidad: Si vas a entrenar muy cerca de tu hora de dormir, prioriza el entrenamiento de fuerza o cardio moderado. Si prefieres intensidad alta, intenta que terminen al menos 90 minutos antes de acostarte.
- Cuida la suplementación: Evita los pre-entrenos con altas dosis de cafeína. Opta por suplementos sin estimulantes si buscas ese «punch» extra sin sacrificar tus horas de sueño.
- La cena es fundamental: No cometas el error de no cenar por ser tarde. Necesitas proteínas para reparar el músculo y una pequeña porción de carbohidratos complejos que faciliten la producción de triptófano, un precursor de la melatonina (la hormona del sueño).
- Rutina de enfriamiento: Dedica al menos 10 minutos a estiramientos profundos y respiración controlada al finalizar. Esto le indica a tu sistema nervioso central que la fase de «lucha o huida» ha terminado y es momento de entrar en modo de recuperación.
Escucha a tu cuerpo
Entrenar de noche no es mejor ni peor que hacerlo de mañana; es una herramienta que debe adaptarse a tu estilo de vida. Si eres una «persona nocturna» y sientes que tu energía fluye mejor cuando el mundo se calma, no hay razón para forzarte a madrugar.
La mejor hora para entrenar siempre será aquella en la que puedas ser constante. Si la noche es tu momento, aprovéchalo para liberar tensiones, batir tus marcas personales y preparar tu cuerpo para un sueño profundo y reparador.
Fuente: glamour
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30 años. Actualmente tesista de la Licenciatura en Física, mención Física Médica. 9no semestre aprobado. Redactor en mis tiempos libres. ¡Me gusta aprender e innovar en todo! Amante del cine y buen café.

