Más allá de una simple mala gestión del tiempo, las personas que llegan tarde de forma sistemática suelen presentar perfiles psicológicos específicos que afectan su capacidad de planificación y ejecución. Comprender estas raíces permite abordar la impuntualidad no como una afrenta personal, sino como un desafío de salud mental y autorregulación

Impuntualidad y psicología | Imágenes creadas con la IA de Google AI Studio

La impuntualidad suele interpretarse como un rasgo de carácter negativo. Sin embargo, la investigación psicológica sugiere que este comportamiento es frecuentemente una manifestación de procesos cognitivos complejos.

La percepción del tiempo y la falacia de la planificación

Uno de los factores determinantes en la impuntualidad crónica es lo que los psicólogos denominan la falacia de la planificación. Este sesgo cognitivo lleva a los individuos a subestimar drásticamente el tiempo necesario para completar una tarea. Así, se basan en escenarios idealistas en lugar de experiencias pasadas.

Impuntualidad y psicología
Impuntualidad y psicología: las causas cognitivas detrás del retraso crónico

Además, estudios sugieren que existen diferencias en la percepción del tiempo interno; para algunas personas, un minuto puede sentirse más corto que para otras. Esta distorsión, sumada a una tendencia a la multitarea, dificulta que el individuo reconozca el momento preciso en el que debe interrumpir una actividad para dirigirse a su siguiente compromiso.

Ansiedad y mecanismos de defensa psicológica

La impuntualidad también puede ser una respuesta emocional ante el estrés o la ansiedad social. Para algunas personas, el acto de llegar demasiado pronto genera una sensación de vulnerabilidad o incomodidad. Esto hace que inconscientemente retrasen su salida hasta el último segundo.

Impuntualidad y psicología

En otros casos, la procrastinación que precede a una cita es un mecanismo de defensa frente a la presión de la tarea o el encuentro que les espera. La adrenalina generada por el apuro de último minuto puede convertirse en un refuerzo conductual, donde el individuo siente que solo bajo esa presión máxima es capaz de movilizarse y actuar.

Trastornos subyacentes y el papel del cerebro ejecutivo

La ciencia ha observado que la impuntualidad crónica está frecuentemente vinculada con déficits en las funciones ejecutivas del cerebro, las cuales se encargan de la organización y el control de los impulsos. Personas con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o niveles elevados de neuroticismo suelen tener mayores dificultades para secuenciar actividades y evitar distracciones.

La incapacidad para estimar el paso de las horas no es una falta de respeto deliberada, sino una consecuencia de una arquitectura cerebral que lucha por procesar la continuidad temporal de manera lineal, lo que requiere estrategias de apoyo externas en lugar de meros reproches sociales.

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