Gestionar la rabia, la ira y sentimientos similares que nos hacen ser impulsivos es fundamental para preservar nuestra calidad de vida y sana convivencia con los demás.
Cuando no sabemos qué hacer con esos sentimientos que nos embargan, como la rabia, la frustración, entre otros muy afines, podemos incurrir en actos verbales o físicos que rompen la armonía con nuestros afectos, trabajo, nuestras amistades y un largo etcétera.
Carla Acebey es coach motivacional y conferencista internacional y nos habla de cómo podemos desarrollar esa inteligencia emocional que necesitamos para hacernos cargos de aquellos sentimientos, que como la ira, nos hacen perder el control.
Imagen principal, cortesía de Martine en Pixabay
¿Por qué es importante aprender a gestionar la rabia?
Hay que saber diferenciar entre lo que es «sentir una emoción» y «actuar una emoción», aclara Acebey. Es así como el sentir la emoción que nos atraviesa en un momento dado, es también reconocerla y podemos verbalizarla: «esto me molesta mucho, esto me duele», «esto me produce frustración».

Actuar una emoción sería someterse a ella, a su impulsividad. «actuar significa que te dejes llevar por ella», produciendo consecuencias lamentables en el trato con los demás, explica la Coah internacional.
Hacer uso de la inteligencia emocional
Al aprender, en palabras de esta conferencista internacional, a separar el sentir y el actuar de la emoción que tenemos en el momento, es que podemos tomar distancia y «reconsiderar qué es lo que voy a hacer a continuación», sin ejecutar aun queriendo la emoción. Es así como gestionar la rabia sería posible gracias a la inteligencia emocional.
Ejercicios para gestionar la ira
Hay ejercicios que pueden aplicar las personas que encuentran dificultades en gestionar la rabia y emociones de la misma naturaleza. Acebey comparte algunos tips para ser más inteligentes emocionalmente:
«Una vez que tú sientes eso que no dominas, te vas a un baño, o te retiras a tu cuarto; buscas un espacio privado. Y en ese espacio empiezas a respirar lenta y profundamente y hablas con tu rabia»
Aunque de buenas a primera parezca inverosímil, Acebey enfatiza que es muy útil e incluso la persona rabiosa identificará señales somáticas, por con este tip: «puede ser un calor en el estómago, que los cachetes se le pongan rojos, que las orejas se calienten…». Seguidamente verá cómo la sensación de la rabia va menguando con el pasar de los minutos.
Tanto la intensidad como la frecuencia de los episodios de ira irán disminuyendo cuando la personas que sufre estos ataques de rabia, practican con asiduidad este tipo de ejercicios, enfatizó la coach venezolana.
Concluye Acebey que algo importante en el proceso de aprendizaje para gestionar la rabia es entender que, «no es bueno ni reprimir la emoción ni vaciársela en el otro», pues «inteligencia emocional significa hacerte responsable de los que estás sintiendo y hacer un manejo efectivo de lo que estás sintiendo, para que no te lastimes ni a ti ni a la otra persona».

