Generalmente, los dolores por hambre se originan como respuesta a la ausencia de alimentos, manifestándose de diversas maneras, como sensaciones extrañas en la boca del estómago, ruidos abdominales o incluso cólicos.

No obstante, la causa no se limita únicamente al hambre; factores como la calidad de la última comida ingerida, la falta de sueño, la deshidratación, el uso de ciertos medicamentos y situaciones de estrés también pueden contribuir a estos síntomas.

Explicación de los dolores por hambre

El dolor por hambre surge principalmente debido a la hormona del hambre, la ghrelina, que se libera cuando pasamos varias horas sin comer, preparando al cuerpo para la próxima ingesta. Esta sustancia estimula el cerebro, intensificando la sensación de hambre.

hambre emocional 2
Foto referencial

Además del aspecto hormonal, hay consideraciones mecánicas en estos dolores. El estómago, siendo un órgano muscular, experimenta estiramiento y contracción.

Lea también: Reflujo gastroesofágico: Sensación de quemazón en el estómago

La falta de ingesta alimentaria no neutraliza los ácidos gástricos, provocando irritación en la mucosa. La combinación de la contracción de las paredes y la irritación resultante genera los dolores asociados al hambre.

Cuidado con lo que comes

La calidad de la comida también desempeña un papel importante. La ghrelina e insulina interactúan, y cuando la insulina disminuye, se libera ghrelina, activando la sensación de hambre.

Consumir solo azúcares refinados y carbohidratos simples puede provocar un aumento brusco de los niveles de insulina seguido de una rápida caída, lo que eleva la concentración de ghrelina y, en consecuencia, desencadena los dolores por hambre.

Fuente: Mejorconsalud