A veces despiertas y notas una mancha morada en tu brazo o pierna, pero no recuerdas ningún tropiezo ni accidente reciente. Esta situación genera desconcierto y, en ocasiones, una pizca de preocupación legítima sobre lo que sucede bajo tu piel. Aunque la mayoría de estas marcas desaparecen por sí solas tras unos días, su presencia espontánea suele actuar como un mensajero silencioso sobre el estado actual de tu salud interna.

Entender el origen de estos hematomas requiere observar más allá de la superficie cutánea. Desde el proceso de envejecimiento natural hasta reacciones a ciertos fármacos o carencias nutricionales, los motivos varían considerablemente en su nivel de gravedad. En este artículo, exploramos las causas más frecuentes detrás de esas manchas misteriosas y te ayudamos a identificar las señales de alerta que exigen una consulta profesional inmediata.

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El envejecimiento y la fragilidad capilar

Con el paso de los años, la piel pierde colágeno y las capas de grasa que protegen los vasos sanguíneos se vuelven más delgadas. Esta pérdida de soporte estructural provoca que los capilares queden más expuestos ante cualquier presión mínima. Incluso un roce suave con un mueble o un apretón ligero pueden romper estos vasos delicados. Esta fragilidad cutánea explica por qué los adultos mayores presentan moretones con mucha más frecuencia, sin haber sufrido un traumatismo evidente.

El impacto de fármacos y suplementos

Ciertos medicamentos alteran la capacidad de coagulación de la sangre o debilitan las paredes de las arterias y venas. Los anticoagulantes, la aspirina y algunos antiinflamatorios de uso común suelen encabezar la lista de responsables. Asimismo, algunos suplementos naturales como el ginkgo biloba, el jengibre en exceso o el aceite de pescado potencian este efecto. Si notas un aumento repentino de hematomas tras iniciar un tratamiento médico, comenta este síntoma con tu especialista para ajustar las dosis si fuera necesario.

Deficiencias nutricionales de vitaminas C y K

Tu cuerpo necesita nutrientes específicos para mantener la integridad de los tejidos y asegurar que la sangre selle las fugas internas de manera eficiente. La falta de vitamina C debilita los vasos sanguíneos, ya que este nutriente resulta fundamental para producir colágeno. Por otro lado, la carencia de vitamina K impide una coagulación adecuada. Una dieta equilibrada rica en cítricos, hortalizas de hoja verde y brócoli suele prevenir estos problemas, aunque un análisis de sangre confirmará cualquier sospecha de déficit.

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Señales de alerta para visitar al médico

Aunque la mayoría de los moretones espontáneos resultan inofensivos, algunos casos requieren una evaluación clínica exhaustiva. Busca ayuda profesional si los hematomas aparecen junto con sangrados nasales frecuentes, encías que sangran mucho o fiebre persistente. También vigila si las manchas son inusualmente grandes, dolorosas o si surgen repentinamente en varias partes del cuerpo de forma simultánea. Un diagnóstico temprano permite descartar o tratar a tiempo trastornos hematológicos, hepáticos o enfermedades del sistema inmunológico.