Los casos de epididimitis se originan en su mayoría por una infección bacteriana, generalmente causada por enfermedades de transmisión sexual.
La patología crea una situación dolorosa que usualmente se puede tratar con antibióticos y medidas que se pueden tomar en casa.
La epididimitis se refiere a la inflamación del epidídimo, una estructura tubular en la parte posterior del testículo. Esta estructura almacena y madura los espermatozoides, además de transportarlos conectando el testículo con los conductos deferentes.
La epididimitis puede afectar a hombres en cualquier etapa de su vida y suele ser dolorosa, a menudo acompañada de inflamación y enrojecimiento de los testículos, conocida como orquiepididimitis.
Tratamiento de la epidimitis

Por lo general, esta condición puede ser tratada con medicamentos y rara vez deja secuelas, aunque en casos excepcionales podría afectar la fertilidad y en una minoría de casos convertirse en un problema crónico.
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Causas
Las causas principales de la epididimitis son las infecciones bacterianas, siendo más común en hombres jóvenes sexualmente activos. Generalmente relacionada con enfermedades de transmisión sexual como gonorrea y clamidia. También puede ser causada por bacterias que infectan la próstata o las vías urinarias.
Síntomas de la epidimitis
Los síntomas de la epididimitis comienzan con fiebre leve, escalofríos y sensación de pesadez en los testículos. Con el tiempo, los testículos se vuelven más sensibles y dolorosos al tacto.
Otros síntomas incluyen secreciones en la uretra, sangre en el semen, molestias en el abdomen o ingle, y la presencia de un bulto cerca del testículo.
En ocasiones, puede haber dolor al eyacular o al orinar, inflamación en el escroto o la ingle, y malestar en el testículo que aumenta durante la defecación.
Opciones de tratamiento
El abordaje de la epididimitis implica principalmente la administración de medicamentos y la implementación de medidas para aliviar los síntomas. Por lo general, se prescribe un antibiótico de amplio espectro junto con analgésicos y antiinflamatorios. El tratamiento con medicamentos suele durar de 21 a 30 días.
Además, se recomienda a la persona afectada descansar y mantener el escroto elevado cuando esté de pie, lo cual puede lograrse utilizando un suspensorio. También es aconsejable aplicar compresas frías para reducir el dolor y la inflamación.
La opción de la extirpación quirúrgica del epidídimo rara vez se considera, ya que solo proporciona alivio del dolor en alrededor del 50% de los casos y puede llevar a problemas de fertilidad.

