La creencia de que los padres quieren a todos sus hijos por igual es un mito; ya que al parecer existe en efecto la figura del hijo favorito.
El hijo preferido es el que más recibe atención y apoyo incondicional de lo padres. Y aunque esto no se note de forma patente, se puede percibir en las diferencias sutiles en el trato dado por parte de algunos padres a sus hijos.
Maury Rivero, psicólogo clínico, terapeuta de niños, adolescentes y adultos, no indica al respecto que hay varios factores que condicionan estas preferencias de padres a hijos, donde la equidad y la igualdad no son lo mismo. Para saber más, sigue leyendo.
¿Existe el hijo favorito de los padres?

Rivero afima que hablar del hijo preferido es un tema polémico porque se parte de la idea de que «en el amor de los padres hay equidad». No obstante, explica que «la igualdad es otra cosa». Ya que entiende que esta es «dar lo que la persona necesita»; pero la igualdad es diferente.
La diferencia entre equidad e igualdad hacia lo hijos es sutil, indica, y depende de varios factores, que corresponden tanto a los padres como a los hijos.
En el caso de los factores que dependen de la figura de los padres señala, el nivel de empatía que estos establecen con uno de los hijos, «porque estos hijos tienen preferencias o intereses parecidos a ellos o, porque estos hijos se parecen a ellos» en lo físico o en lo intelectual.
«Incluso puede existir en algunas ocasiones rechazo, por ejemplo si el hijo me recuerda a la pareja, y esa pareja no fue muy satisfactoria»
Lo factores que dependen del hijo, para que sea o no el hijo favorito están: «las características de la personalidad del niño«.
Al respecto afirma la psicoterapeuta venezolana que «mucho niños y jóvenes son muchos más libres o autónomos, que no quieren un papá tan melcochoso«. De modo que se crea otro vínculo con los padres, pero «partiendo de la necesidades afectivas del hijo«.
Sin embargo, están esos hijos que requiere más demanda afectiva y atención de los padres. Pero en tales casos advierte Rivero «que cuando tenemos un hijo de alta demanda emocional, que por lo general solapa a los demás, les quitamos atención«. Pero esto puede encubrir algo de competencia entre hermanos, por tener mayor afecto para él o ella, de los progenitores.
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Errores frecuente de los padres antes los hijos
Reconociendo que lo patrones de conductas de los hijos son diferentes y variados, existen aquellos hijos que son tranquilos, «que ni se sienten». Siendo ellos de personalidad taimada, a veces lo padres cometen el error no darles la atención suficiente.
Enfatiza Rivero que a ese hijo que se porta bien, que es modelo «hay que justamente reforzar la conducta, reconocerla desde el afecto, no solo desde la palabra y que su único puesto no sea el de ‘te portas bien’, «.
El hijo preferido y los afectos a los demás hermanos
Aconseja para cerrar, Rivero Meury, que los padres tengan consciencia de los hijos que tienen, para dar el afecto que corresponde a cada unos de sus hijos, pero reconociendo las diferencias entre cada personalidad. Pues «no todos lo hijos interpretan el afecto de la misma manera». De allí que estime la importancia de la educación emocional para padres, para que comprendan mejor sus roles en la paternidad.

