Mantener la serenidad en momentos de incertidumbre parece un reto imposible para muchas personas. A menudo, confundimos la calma con la indiferencia o el aislamiento, pero la realidad científica y espiritual dicta algo muy distinto. La verdadera paz consiste en un estado de equilibrio interno que permite procesar las emociones sin sucumbir ante el caos exterior. Aprender a acompañarse a uno mismo durante las tormentas emocionales resulta fundamental para preservar la salud mental y evitar reacciones impulsivas que dañan nuestro bienestar.

En una reciente entrevista para «A tu salud, la revista», la coach y conferencista motivacional Carla Acebey de Sánchez compartió claves valiosas para gestionar la ansiedad. Ella explica que el sufrimiento humano surge, en gran medida, cuando intentamos controlar situaciones que no dependen de nosotros. Al soltar esa necesidad de dominio externo y enfocarnos en nuestra respuesta interna, recuperamos el poder sobre nuestra propia vida. A continuación, exploraremos las herramientas prácticas que propone la experta para entrenar la mente y el cuerpo hacia una vida más plena.

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El conflicto entre el control externo y la aceptación

Intentar resolver cada problema del entorno mediante la búsqueda excesiva de información genera niveles agotadores de estrés. Carla Acebey advierte que pelear contra la realidad desgasta nuestro sistema nervioso de forma innecesaria. El primer paso para recobrar la calma consiste en reconocer qué cosas están realmente bajo nuestro control y cuáles pertenecen a fuerzas mayores. Cuando aceptamos esta distinción, podemos sustituir la resistencia por la confianza y la fe. Soltar el deseo de manipular el desenlace de los eventos externos permite que la mente descanse y el sistema biológico reduzca la producción de cortisol.

Cuatro acciones para nutrir tu salud mental

La especialista propone medidas concretas para evitar la sobreestimulación negativa en el día a día. En primer lugar, recomienda limitar el consumo de noticias; el exceso de información externa debilita la conexión con tus propias necesidades. Segundo, sugiere gestionar con rigor el tiempo en redes sociales, ya que estas plataformas suelen alimentar miedos infundados. Tercero, invita a buscar el silencio y nutrir el espíritu con lecturas inspiradoras o momentos de calidad con seres queridos. Finalmente, destaca la importancia de meditar. La mente funciona como un músculo que requiere ejercicio diario para fortalecerse y actuar como una aliada en situaciones de crisis.

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Técnicas físicas: la respiración y el nervio vago

El cuerpo reacciona de forma automática ante el miedo con palpitaciones, nudos en la garganta o respiración superficial. Sin embargo, poseemos herramientas biológicas para revertir estos síntomas de manera inmediata. La respiración profunda envía una instrucción directa de relajación al cerebro, permitiendo que el ritmo cardíaco vuelva a la normalidad en pocos minutos. Además, para casos de pánico o ansiedad extrema, Acebey menciona la activación del nervio vago. Aplicar un trozo de hielo en la parte posterior del cuello ayuda al cuerpo a salir del estado de «lucha o huida» y restaura la calma física.