Body shaming es una voz inglesa que hace referencia a la práctica que consiste en descalificar la apariencia corporal de otra persona. Otras aproximaciones al término hablan de que, es más un burlarse del cuerpo de la víctima, de esta especie de bullyng.

Pero la doctora Mercedes Shnell, que además de psicoterapeuta de larga trayectoria en Venezuela, destaca por ser una avezada especialista en conducta humana, maneja un concepto más preciso y científico de este curioso término anglosajón.

¿Qué es el body Shaming?

Explica la destacada especialista en conducta humana, que hay dos aristas para definir el body shaming, según la acción y según el efecto de esta acción, en la persona y/o víctima. Así las cosas, según la acción esta práctica busca «atacar, señalar y humillar a los demás por una cualidad de su aspecto físico que no cumple la norma social».

Imagen de efes en Pixabay

Ahora, según el efecto y las consecuencias que tiene el body shaming sería una acción que terminar por «generar un sentimiento de vergüenza en una persona por los comentarios referidos a su aspecto físico». Aclara la especialista que el aspecto físico de la persona está en el centro del ataque.

Es la imagen corporal entonces la diana que recibe los dardos de los agresores, la burla de los demás, el señalamiento y la fiscalización ponzoñosa.

La imagen corporal

«Todo lo que te digan de tu cuerpo, tú lo asocias a la imagen corporal»

La imagen corporal tiene una base emocional, explica la Dra. Shnell. Ella es «la representación mental de tu cuerpo».

Agrega la experta que, «es una forma de verse a uno mismo internamente, lo que tu crees de tu apariencia, lo que tu sientes cuando lo mueves, cuando caminas y tiene una emoción asociada que puede ser satisfactoria o insatisfecha»

Body shaming y autoestima

Esta forma de bullying que dirigido a al cuerpo de las otras personas tiene consecuencias, no es pues una acción inocua o inocente que no tiene ningún efecto psicológico en el agredido. Al contrario, mella su seguridad y autoestima.

Lea también: La positividad corporal está reprogramando las mentes

Para la psicoterapéutica venezolana, Mercedes Shnell, hay dos ejemplos de body shaming que se dan en nuestra cotidianidad pero pasan desapercibidos, por ser muy frecuentes. Uno de carácter light y otro un poco más agresivo.

«El solo hecho de tú mencionar el peso de una personas, cuando la persona no está dentro del canon ordinario, el canon normal, puede afectar su autoestima, porque posiblemente la persona se vea a sí misma de esa forma»

La cultura impone patrones de belleza

«Las mujeres, desgraciadamente, en nuestra cultura, se nos valor por el cuerpo»

La imagen corporal está mediada por todo lo que se puede decir de nuestra propia corporalidad y del cuerpo ene general, desde lugares y entornos tan aparentemente disímiles como la familia, los amigos, pero también desde los medios de comunicación, donde las redes sociales tienen dominancia hoy por hoy.

Indica la experta en conducta humana que son los mass medias los que promueven en gran parte que se endiose a unas corporalidades específicas y se denoste otras. «La figura corporal ideal -porque los medios de comunicación te insisten en que hay una figura ideal, cosa que es mentira, es una mujer que tenga medidas de 90-60-90; o que tenga bustos y traseros de tal tamaño».

Las redes sociales son parte del problema

Indica la Dra. Schnell que de las personas que son usuarios asiduos de redes sociales, muchas no perciben que hay un mundo idealizado allí, así como las imágenes de fotografías trucadas de personas, a las que los receptores de estas buscan parecerse y hacen comparaciones.

El body shaming en la redes sociales también se da entre adultos, en forma de una especie de bullyin. Teniendo las siguientes características «es entre adultos, en la red, y es criticando de una manera muy violenta, en el sentido de hacer daño».

El body shaming en la nuevas generaciones, mientras más daño, mejor

Es en las nuevas generaciones de jóvenes, precisa la especialista, que en tanto consumidores de contenidos digitales de redes sociales, se da más cierta actitud patológica que consiste en humillar desde el teclado.

«Pareciera que está dentro de esa característica de estas nuevas generaciones, en las cuales llegar a señalar o humillar a otro, mientras más profundo sea es mejor»

Este pensamiento patológico rayano en el sadismo tiene en efecto un profundo impacto en la persona agredida, que incorpora toda esta agresión a su propia imagen corporal y termina por necesitar posteriormente ayuda de profesionales de la salud para elevar su vapuleada autoestima.

Terapias para la víctima

La persona que siente vergüenza de su propio cuerpo debido a los malos comentarios, críticas y humillaciones de los agresores que hacen body shaming, debe ser asistida por un especialista que le haga entender la importancia de las diferencias, que todos somos diferentes y dicha realidad no es un problema, un defecto, sino lo contrario, porque se aprende a valorar la diversidad; concluye la Dra. Mercedes Shnell.

Fuente: ATuSalud