El hábito de realizar estiramientos de manera constante no debe considerarse únicamente como un complemento del ejercicio físico, sino como una herramienta esencial para la higiene postural diaria
Estiramientos y salud lumbar | Imagen superior de Miriam Alonso en Pexels
La ciencia de la fisioterapia indica que los estiramientos regulares actúan como un entrenamiento preventivo para el sistema musculoesquelético. Así, permiten que las articulaciones conserven su rango de movimiento funcional.

Al estirar, el cuerpo recupera la capacidad de ejecutar patrones motores que el sedentarismo suele anular, lo que reduce la rigidez y el riesgo de lesiones degenerativas a largo plazo.
Movilidad funcional contra los efectos del sedentarismo
Cuando permanecemos sentados durante periodos prolongados, ciertos grupos musculares como los flexores de la cadera y los isquiotibiales tienden a acortarse y tensarse. Este fenómeno altera la biomecánica natural del cuerpo, obligando a otros músculos a compensar la falta de flexibilidad.

Los estiramientos actúan como un ensayo de movimiento que rompe este ciclo de inactividad, mejorando la circulación sanguínea en los tejidos conectivos y optimizando la lubricación articular. Esta práctica no solo aumenta la elasticidad muscular, sino que también mejora la propiocepción, que es la capacidad del cerebro para reconocer la posición y el esfuerzo de cada parte del cuerpo.
Protección de la zona lumbar y equilibrio pélvico
Uno de los beneficios más significativos de una rutina de flexibilidad es la descompresión de la región baja de la espalda. La zona lumbar suele sufrir una carga excesiva cuando los músculos de las piernas y los glúteos están rígidos, lo que provoca una inclinación pélvica incorrecta.

Al estirar regularmente los músculos que rodean la pelvis, se libera la tensión acumulada en las vértebras lumbares, previniendo dolencias comunes como la lumbalgia. Mantener una columna alineada y una pelvis equilibrada es fundamental para distribuir las cargas físicas de manera uniforme, protegiendo los discos intervertebrales del desgaste prematuro.
Respuesta neurológica y reducción del estrés muscular
A nivel neurológico, el estiramiento activa el sistema nervioso parasimpático, promoviendo una sensación de relajación generalizada. Al someter al músculo a una tensión controlada y sostenida, se envían señales al cerebro para que disminuya el tono muscular defensivo, lo que permite una mayor soltura en los movimientos cotidianos.

Este proceso de inhibición recíproca no solo facilita la movilidad física, sino que también reduce la fatiga mental asociada a la tensión corporal crónica. Integrar sesiones cortas de estiramiento a lo largo de la jornada laboral es una estrategia eficaz para mitigar los efectos negativos de la gravedad y la inmovilidad en la salud estructural.
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