El pensamiento positivo se ha vuelto una mercancía que se vende por toneladas a través de docenas de libros de autoayuda, crecimiento personal y psicología naïf, llenas de frases de superación personal, que buscan imponer la felicidad hasta en los momentos más adversos.
Víctor Almat es un psiclólogo español que habla de los peligros del optimismo ofrecido por la mayoría de los couching. Más cuando fomentan actitudes positivas, como si ello fuese la piedra filosofal de la felicidad.
Asimismo, el director del Centre de Terapia Breve de Barcelona aclara que hay que incentivar más la actitud crítica de las personas ante la realidad del mundo actual.
El pensamiento positivo en la generación de cristal
En el libro Psicología Punk, de Almat, los lectores hallarán frases que no son las esperadas si lo que buscan es frases de motivación personal que embellezcan el mundo de modo artificial.
El ensayo recalca el lado erróneo del pensamiento positivo para la vida en casos en que la situación imprevista y desagradable exija de la persona afectada una posición más realista. Ser crítico, para el autor, es la posición que hay que tener en casos de adversidad para poder enfrentar la coyuntura.
Aceptar la ausencia de un ser querido fallecido, la ruptura amorosa o la pérdida de un buen empleo que daba seguridad económica, es imprescindible para comprender la realidad existente. Pero los libros de autoayuda caen en el erro, a decir del psicólogo barcelonés, en empujar y obligar a las personas a ver el lado bonito de esas experiencias, por más nefastas que sean.
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Considera que gran parte de la fuente de infelicidades de muchas personas está en la creencia de que al generar pensamientos positivos se va por buen camino; pero al contrario, el excesivo optimismo infla las expectativas creando una burbuja que podría estallar de forma rápida, y generar gran frustración.
¿Qué hacer para no ser víctima del pensamiento optimista?

La generación de crista es el resultado de lo peligroso que se pueden volver las ideas de crecimiento personas y autoyuda. Esta generación, a los ojos del autor de Psicología Punk, al ser una que ha sido sobreprotegida parece estar perdiendo facultades para enfrentar el sufrimiento, los percances propios de la vidas, así como defensas para gestionar la frustración.
Afirma que dentro de los peligros del pensamiento positivo está la falta de desarrollo de un pensamiento más maduro; uno que se manifiesta cuando las personas entienden que la felicidad no puede ser crónica y eterna sino un momento, es decir, que en nuestras vidas siempre habrá momentos malos y momentos buenos. Y esta madurez lleva al individuo a construir un equilibrio entre ambos polos.
El pensamiento positivo es perverso
Cuando la pandemia echaba por tierra el orden social, dando paso a los momentos del confinamiento, el pensamiento positivo perverso hizo gala, a decir del Víctor Almat. Porque se hablaba de que la experiencia nos iba a ser mejores personas.
Por otro lado se consideró la importancia de la salud mental. Por lo tanto, el subtexto del relato autoayuda de la psicología naïf era que había que superarlo con pensamientos no tóxicos.
Almat encuentra en esta situación un ejemplo de cómo los problemas sociales que trajo la pandemia, en lo sanitario, en la pésima gestión de la salud, las decenas de muertes y deterioro mental en las personas, fue aprovechado por el pensamiento positivo.
Pues era hora de pensar en positivo para superarlo, sin denunciar que se trató de un problema social que no desaparece si vas al psicólogo o psiquiatra, como esgrimía la psicología naïf de moda.
Fuente: CuidatePlus

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