Profesionales recomiendan que comamos 30g de frutos secos todos los días. Sin embargo, varios de nosotros comprendemos que dichos frutos son ricos en calorías y grasas.

Entonces, ¿deberíamos ingerir nueces o nos harán subir de peso?

En resumen, la respuesta es sí, debemos comerlos, y no, no nos harán subir de peso si se comen en porciones moderadas. Las grasas de los frutos secos son primordialmente grasas «buenas». Y aparte de aquello, nuestro propio cuerpo no absorbe toda la grasa que está en las nueces. Sin embargo, absorbe los nutrientes que proporcionan estos frutos.

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Grasa dietética: ¿amiga o enemiga?

Los frutos secos contienen grasa y la proporción de grasa cambia entre los diferentes tipos. Ejemplo, una cantidad de 30gr de anacardos o pistachos crudos tiene cerca de 15gr de grasa, mientras que la misma proporción de macadamias crudas tiene cerca de 22gr de grasa.

Hay diversos tipos de grasas en nuestra dieta, y varias son mucho mejor para nosotros que otras. Contienen primordialmente grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. Dichos tipos de grasas son conocidos como «grasas buenas». Tienen la posibilidad de contribuir a minimizar el colesterol una vez que los ingerimos en vez de grasas saturadas.

El tipo de grasas presentes cambia entre frutos secos. Por ejemplo, las nueces son ricas en grasas poliinsaturadas, mientras que otros tipos de frutos secos, como las avellanas y las macadamias, poseen más grasas monoinsaturadas.

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Conclusión

Hay numerosas explicaciones de por qué ingerir frutos secos no parece conducir a un incremento de peso.

  1. No absorbemos toda la grasa contenida en los frutos secos: la grasa que no se descomponen de forma fácil a lo largo de la digestión, se almacena en las paredes celulares. Como consecuencia, una vez que los comemos, no absorbemos toda la grasa. Sin embargo, parte de la grasa se excreta en nuestras propias heces. La proporción de calorías que absorbemos al ingerirlos puede ser entre un 5% y un 30% menos de lo cual habíamos pensado antes.
  2. Los frutos secos incrementan la proporción de calorías que quemamos: no solo no absorbemos cada una de sus calorías, sino que ingerirlos además puede incrementar la proporción de energía y grasa que quemamos. Se estima que esto puede explicarse parcialmente por la proteína y las grasas insaturadas en los frutos secos, aun cuando no se comprendemos exactamente cómo pasa esto. Los aumentos en la proporción de calorías quemadas tienen la posibilidad de ayudarnos a conservar peso o adelgazar.
  3. Nos ayudan a sentirnos llenos por más tiempo: además de grasas, los frutos son ricos en proteínas y fibra. Por consiguiente, ayudan a mantenernos llenos luego de comerlas, lo cual supone que es posible que comamos menos en las comidas posteriores.
  4. Los individuos que comen frutos secos poseen estilos de vida más saludables generalmente: no tenemos la posibilidad de descartar la iniciativa de que ingerir nueces es solo una señal de un estilo de vida más sana.

Generalmente, las pruebas indican que los frutos secos son un bocadillo sano que puede proporcionarnos varios de los nutrientes que nuestro cuerpo requiere. Tenemos la posibilidad de integrar con estabilidad los 30g de frutos secos recomendados al día en una dieta sana, sin preocuparnos por el impacto que van a tener en nuestra cintura.

Fuente: cuidateplus

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