Cuando tu intuición te susurra que algo en el desarrollo de tu hijo es distinto, inicias un camino particular. Este sendero, especialmente al recibir un diagnóstico dentro del espectro autista, te invita a un profundo proceso de adaptación y crecimiento personal, tanto para ti como para tu familia.
Es fundamental que en esta travesía priorices tu bienestar emocional para poder acompañar a tu hijo de la mejor manera. Como señala Jessica Rodríguez, psicóloga y coach para familias neurodiversas, existen herramientas y enfoques que facilitan este recorrido, transformándolo en una experiencia de aprendizaje y fortaleza.

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El impacto emocional del diagnóstico
El momento en que sospechas o recibes la confirmación de que tu hijo está en el espectro autista suele traer consigo un torbellino de emociones. Las ideas preconcebidas sobre la maternidad pueden desvanecerse, dando paso a un necesario duelo. Es vital que te permitas transitar estas emociones.
Sentimientos como tristeza, rabia, miedo, incertidumbre e incluso culpa son válidos y naturales. Jessica Rodríguez enfatiza la importancia de reconocer estas emociones sin juzgarte, con autocompasión. Cuidarte y, si es necesario, pedir ayuda profesional, no es un acto de egoísmo, sino un paso crucial para todo lo que vendrá después.
Pasos clave tras la confirmación de la neurodiversidad
Una vez que tienes un diagnóstico, o incluso mientras lo buscas, es momento de accionar desde diversas áreas, considerando la naturaleza multifactorial del autismo:
- Diagnóstico oficial: Si aún no lo tienes, busca profesionales certificados para aplicar las evaluaciones pertinentes.
- Información confiable: Documéntate con fuentes positivas y alineadas con tus valores, que te brinden paz y no más angustia.
- Equipo terapéutico especializado:
- Mantén contacto constante con el neuropediatra o pediatra del desarrollo.
- Busca un terapista de lenguaje con experiencia en autismo, ya que el aprendizaje del lenguaje puede ser diferente.
- Incorpora un terapista ocupacional enfocado en el procesamiento sensorial.
- Tu propio apoyo emocional: Considera un acompañamiento psicológico o coaching para ti, que te brinde herramientas y sostén.
- Comunidad y red de apoyo: Rodéate de otras familias y madres que estén transitando caminos similares. Estos espacios seguros permiten intercambiar recursos, herramientas y apoyo sin juicios.
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Un camino de aprendizaje y adaptación constante
El autismo es una condición compleja y diversa; como dice la frase, «cuando conoces a una persona autista, conoces a una persona autista». Cada niño es único, y el acompañamiento será un viaje de por vida, con nuevos desafíos y aprendizajes en cada etapa, similar a superar niveles en un videojuego, como describe Jessica Rodríguez.
Estar dotada de herramientas emocionales y contar con una comunidad sólida son aspectos que marcan una gran diferencia. No estás sola en este camino; transitarlo en compañía de otras madres que comprenden tu realidad lo hace mucho más llevadero y enriquecedor.

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